«Los leoneses son solidarios con las donaciones de sangre»

Se necesitan 50 donaciones diarias en la provincia para mantener las reservas de forma óptima y segura

09/08/2023
 Actualizado a 09/08/2023
Donantes en una unidad móvil preparada para la extracción sanguínea. | LNC
Donantes en una unidad móvil preparada para la extracción sanguínea. | LNC

Tras los últimos datos publicados sobre la bajada de donaciones de sangre en León durante el primer semestre del año -un 11,35% menos con respecto al mismo periodo del año anterior- desde la Hermandad de Donantes de Sangre de León han querido matizar que esta cifra se ha producido «por cuestiones logísticas», según ha explicado Martín Manceñido, presidente de la Hermandad y cofundador de la Federación Española de Donantes de Sangre, en declaraciones a La Nueva Crónica.


«Durante este periodo se han hecho 36 colectas menos, es decir, que no se ha convocado a los donantes el mismo número de veces que el año pasado», explica Manceñido, quien no sabe a qué atribuir exactamente este fenómeno. «Es una decisión del Centro de Hemoterapia», continúa para añadir que es algo que le sorprende y supone que podría darse a la escasez de personal. «Hay que tener en cuenta que se gestiona toda Castilla y León, no sólo nuestra provincia», comenta.


De este modo, señala que en la provincia leonesa «la ciudadanía es solidaria y está comprometida con las donaciones de sangre». Así según datos facilitados por Manceñido, en la actualidad hay 15.000 donantes en activo y cada año se reciben «más de 12.000 donaciones». «En torno a unas 1.000 donaciones al mes», estima el presidente de la Hermandad para agregar que esto les permite dar cobertura a todas las necesidades de la provincia, que precisa unas 50 donaciones diaras para mantener las reservas de forma óptima. Igualmente, estima que se hacen en torno a 35 donaciones al día en León y 15 en Ponferrada. Grosso Modo.


Características del terreno


Cabe destacar que, según sostiene Manceñido, León es una provincia particular en su orgrafía y esto afecta a cómo se organizan las distintas colectas sanguíneas. «Aquí se obtiene menos sangre que en Valladolid o Brugos porque ellos tienen poblaciones más grandes están menos dispersas», explica.


A su juicio, es más difícil llegar a los recovecos leoneses con las unidades móviles. «Hay muchos pueblos a los que no podemos desplazarnos», continúa.
Por todo ellos, son dependientes, sobre todo, de León capital y de las cabeceras de comarca; Astorga, La Bañeza, Valencia de Don Juan, La Robla, etc. «Allí es donde mayores donaciones solemos tener», cuenta Manceñido quien subraya la importancia de los voluntarios dentro de su organización.


«Para que la estructura sea efectiva, tenemos entre 25 y 30 voluntarios destinados en empresas, facultades, institutos... para que vayan informando y motivando a la gente para que done sangre», añade y continúa que, por otro lado, en el León rural tiene destinados 100 voluntarios para que, en los momentos de campaña, expliquen e informen donde va a estar ubicado el equipo médico para las extracciones. 
«Depende un poco de cada sitio», continúa, «hay lugares donde el equipo se pone en el consultorio médico con camillas y demás, mientras que a otros vamos con la unidad móvil –autobuses habilitados para dicha práctica–», completa.
De igual manera, asegura que la labor de la Hermandad de Donantes de Sangre es la de «acercarse a la población». «Esa cercanía es lo que produce un mayor conocimiento y divulgación de lo que es la donación de sangre», zanja.


Grupos sanguíneos


Preguntado por las diferentes reservas de los distintos grupos sanguíneos y por cómo calibrarlas, Manceñido ha explicado que es «cuestión de estadística» para tratar de mantener el equilibrio entre donantes y receptores. «El 36% de la población es A+, por lo tanto, es el que suele agotarse antes junto con el 0+». Entre los dos grupos suman el 70% de la población, mientras que el resto de agrupaciones sanguíneas son ostensiblemente más pequeñas.
El donante universal, (-0), lo posee el 9% de la población, mientras que el A- o el AB está presente entre el 1 y el 3% de la ciudadanía. «Debemos establecer nuestras reservas acorde a esos porcentajes», finaliza el experto.

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