“La cosa está complicada, porque las navidades fueron bastante difíciles. La gente está asustada, tiene miedo, somos una ciudad con mucha gente mayor… Hemos aguantado como hemos podido. ¿Qué sucede? Que ahora mismo estando cerrados, por mucho que hablen de la terraza, en ciudades como León estar sentado en una terraza a las ocho o las nueve de la con seis o siete grados bajo cero es prácticamente imposible”, comenta Alberto González, de la cafetería Bianco.
Las terrazas al aire libre estaban en la mañana de este miércoles prácticamente desiertas y los clientes iban a recoger su café para llevárselo al trabajo o se concentraban en aquellas que tienen estufas o algún tipo de toldo o cubierta. “Cuando cerraron la otra vez, hacía menos frío pero es que ahora es imposible que esté la gente en la terraza. Hoy hemos abierto y se nota un montón. La gente no va a venir con el frío que hace a tomar algo en la terraza”, explica Patricia Rodríguez, del bar La Payana.
Los hosteleros creen que las nuevas medidas van a reducir de nuevo sus ventas y que eso va a derivar en nuevos cierres definitivos y en que se incrementen los 6.000 empleos que el sector ha destruido en la provincia como consecuencia de la pandemia y de unas restricciones que consideran injustas.
“¿Somos los culpables de todo? Siempre pagamos justos por pecadores o siempre pagamos los mismos. ¿Solución? Yo creo que no tengamos ninguna, apechugar, aguantar como podamos y que sea lo que Dios quiera”, defiende Alberto González.
Apechugar al menos durante los próximos 14 días, que son el periodo inicial de vigencia de unas medidas que también suponen el cierre de los gimnasios y de los centros comerciales, que solo mantienen las tiendas de servicios básicos y aquellas con acceso independiente desde la calle.
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