Acusan a la eléctrica de seguir instalada en una posición “de extrema injusticia con unos trabajadores que dedicaron toda su vida a trabajar en la central no contando con ellos para las tareas de desmantelamiento”.
Los despedidos lamentan que en estos momentos haya instalaciones que sigan operativas y otras que quedarán funcionando incluso después del desmantelamiento como la depuradora de vertidos, de la que ellos se encargaban. “Ahora son otras personas las que están haciendo estos trabajos que nosotros realizábamos hasta el 31 de diciembre”.
Lamentan el daño que Naturgy hace a los ex trabajadores y a las familias olvidando los beneficios que obtuvo de la comarca a lo largo de más de tres décadas de funcionamiento, por lo que le piden que cambie de rumbo y replantee recolocarles.
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