Claudia, la hija de Rosana y Arsenio, rápidamente los bautizó, “a los dos chicos y las dos chicas, como dice ella”.
Y, aunque muy pequeños, están en perfecto estado estos cuatro terneros, “hijos de toro pues no podemos hacer inseminación ya que es una ganadería ecológica”, explica Rosana, que se encontró con un problema que explica lo extraño del caso: “El programa informático de la Junta no me deja inscribir a todos… no hay casillas para cuatro, no lo contemplan”.
Y después dicen que están por las familias numerosas.
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