A su juicio, es muy posible que los 6.000 metros cúbicos de los que dispone el embalse del Porma sirvan para salvar algunos cultivos, “pero lo que es por inundación no se va a llegar con el agua al mes de agosto”. La situación, si no cambia, añadió, “puede ser una catástrofe total y absoluta, porque además ha sido el año que más caro se han pagado las semillas, los fertilizantes y todo y si no hay agua no hay producción. Lo de Ucrania empieza a ser un problema”.
Las pérdidas, señaló, pueden ser millonarias y en ese escenario “trágico” la excepción la aportan las zonas de regadío, donde los cereales y la colza ya sembrados se riegan y saldrán adelante. “No tienen ninguna garantía el resto de los cultivos. Todos los que durante 15 años nos dieron calabazas por no querer modernizar, este año igual lo pagan muy caro”, manifestó.
Las malas expectativas alcanzan también a los productos hortícolas y a los frutales. “Puede ser la hecatombe, pero lo del cambio climático es algo de otros”., ironizó.
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