Castilla y León concentra 49 de los 295 tramos de carreteras más peligrosas de la Red Estatal, según revela el último informe de la organización Automovilistas Europeos Asociados (AEA), que ha analizado la peligrosidad en el quinquenio 2020-2024, a partir de los últimos datos disponibles del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.
En total, entre los 49 tramos de la Comunidad con mayor siniestralidad, índice calculado en base al número de accidentes y víctimas de los últimos años en función de la intensidad de tráfico que soportan, se han contabilizado 184 víctimas, entre heridos y fallecidos. No obstante, también hay que recalcar que la Comunidad, con 5.647 kilómetros de carreteras convencionales dentro de la Red Estatal, se sitúa en primer lugar en el conjunto autonómico.
El tramo más peligroso de Castilla y León se sitúa en la provincia de León, en el punto kilométrico 118 de la N-621, entre la localidad de Llávanes de la Reina y San Glorio, con un índice de peligrosidad de 451,3, por delante del kilómetro 113 de la N-525, en la localidad zamorana de Lubián (371,1), y en el kilómetro 242 de la N-120, a la altura de Gordaliza del Pino, en León.
El informe de AEA destaca que en el quinquenio analizado (2020-2024) el Índice de Peligrosidad Medio (IPM) de la Red de Carreteras del Estado no ha variado respecto del quinquenio anterior (8,2). Sin embargo, todavía hay en las carreteras españolas demasiados “puntos negros” que es necesario corregir. En este sentido, se asegura que “si bien, la falta de presupuestos puede retrasar la necesaria actuación en esas infraestructuras, es importante al menos que los conductores sepan dónde están situados para tomar las debidas precauciones, ya que en los últimos cinco años (2020-2024) en 295 kilómetros de la red de carreteras se han contabilizado 1.752 accidentes y 2.497 víctimas”.
En el caso de las carreteras convencionales, los tramos más peligrosos se han localizado en los kilómetros 55 y 59 de la N-632, carretera que comunica Villaviciosa con Gijón (Asturias), con un índice de peligrosidad que supera en 167 veces la media nacional (1.370), y donde se han contabilizado 12 y 11 víctimas, respectivamente. No obstante, el informe de AEA señala al kilómetro 0 de la autovía A77a, en Alicante, como el tramo que contabiliza más accidentes (93) y víctimas (141).
Por provincias, León se sitúa en cabeza con 12 tramos peligrosos, por delante de Burgos y Palencia, con siete. En el extremo opuesto aparece Segovia y Soria, con solo dos tramos en cada caso. En Zamora se contabilizan seis tramos, una más que en Salamanca y dos más que en la provincia de Valladolid.
Autopistas de peaje
Respecto de las autopistas de peaje, AEA destaca en su informe que, a pesar de ser las infraestructuras más seguras, en el año 2024 ha aumentado su índice de peligrosidad una décima respecto del año 2023. Así, en el periodo analizado 2020-2024 se han localizado cien tramos de autopistas con índices de peligrosidad dos veces superior a la media nacional (4,4), en los que se han registrado 502 accidentes y 846 víctimas.
El kilómetro 17 de la AP-41, en la provincia de Toledo, es el tramo de autopista de peaje que tiene el mayor índice de peligrosidad (74,3), superando 16 veces el índice nacional medio. No obstante, el que más accidentes y víctimas ha contabilizado en el quinquenio analizado es el tramo situado en el kilómetro 14 de la B-23, en Barcelona, con 42 accidentes y 62 víctimas.
En Castilla y León el tramo de autopista más peligroso se sitúa en el kilómetro 82 de la AP-51, en la localidad segoviana de Villacastín. Entre los cien con mayor siniestralidad también aparecen un tramo de la AP-66, en León (kilómetro 188); otro de la AP-6, en Ávila, a la altura de Sanchidrián, y uno más en León, en la AP-71 (kilómetro 16).