Castilla y León contabiliza casi 400 incendios forestales en lo que va de 2026, que han calcinado 1.261 hectáreas. La cifra no es aún muy alta, pero ya podría representar a dos grandes incendios (aquellos que superan las 500), si bien la característica más relevante es que casi la mitad, el 43 por ciento, ocurrió en la provincia de León, habitualmente la más afectada, y que el 80 por ciento de la superficie se debe a fuegos intencionados.
Frente al tópico de que en invierno y en primavera no se registran incendios, la Junta ya ha puesto el foco en el trabajo en materia de prevención y en la limpieza de los montes, pero también en extinción de incendios, como el registrado esta última semana en Busdongo de Arbás, en la Reserva del Alto Bernesga, que habría quemado alrededor de 170 hectáreas, el mayor de este año, todas ellas de matorral.
Y principalmente, hace un llamamiento a la responsabilidad de los autores, que están detrás el ocho de cada diez hectáreas quemadas, la mayor parte de forma intencionada, aunque también se contabilizan negligencias o descuidos.
Así, de las 1.261 hectáreas quemadas hasta ahora, dos de cada tres, siete de cada diez, 876 hectáreas, corresponden a matorral y monte bajo; mientras que 238 son de pastos (18,8 por ciento); y solo el 11,6 son arbolado, con 147 hectáreas. Del total, ocho de cada diez hectáreas están causadas de forma intencionada.
El director general del Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz, expuso en declaraciones a Ical que las cifras son similares, “más o menos”, a los años anteriores, si bien “el refuerzo del operativo en invierno” ha elevado el porcentaje de conatos, aquellos que se quedan en menos de una hectárea, que ya suponen el 80 por ciento.
Por provincias, León absorbió la quema de unas 500 hectáreas, es decir, más del 40 por ciento del total, detrás de las cuales, en la mayor parte, estuvo la mano del hombre de forma intencionada. Otras 180 se calcinaron en Burgos (175 de las cuales de forma intencionada, según las investigaciones de Inforcyl); y en Zamora, 115 hectáreas en global, de las que la mitad tuvieron autoría intencional. En las otras seis provincias, los datos son casi imperceptibles.
Mejoras en pastos
La Junta lo tiene claro y ve que el “problema” no se reduce, siempre en la media del último decenio en estos primeros meses del año. “No conseguimos bajar los incendios en esta época”, algo que Arranz achacó a “incendios agroganaderos, para la mejora de pastos”, una de las causas más habituales en el oeste peninsular, tanto en la cornisa cantábrica, en Galicia y León y Zamora. En esta última provincia, señaló, “se han mejorado” los datos, pero no así en León y Palencia, donde se anotó estos meses de 2026 un “repunte” de este tipo de incendios “intencionados, sin autorización, ilegales, con el objeto de quemar zonas para buscar mejorar pastos o ‘limpiar’ terrenos”.
En todo caso, incidió en que este escenario se trata de erradicar, “trabajando con agricultores, ganaderos y gente que reside en el territorio, para que estas actuaciones se puedan encauzar y encajar de forma racional”, con el desarrollo de desbroces o la utilización del fuego, de forma “controlada en algunas épocas y con autorización”. “Porque el problema cuando un incendio se inicia de forma ilegal, es que no sabemos cuándo y dónde va a acabar. No es algo desconocido para nosotros, pero nos gustaría ir reduciendo en los próximos años estas prácticas”, manifestó.
Arranz argumentó que se suelen hacer estas quemas en esta época porque a partir de ahora “brota el pasto” para la ganadería. “Es el ciclo que conocemos como incendios de invierno. Cuando la savia se mueve no interesa quemar y no hay pasto. No son todos los incendios que hay, también hay otros intencionados para limpieza de fincas, pero el aumento de superficie se debe a esto”, comenta.
Esta dinámica sucede desde hace muchas décadas, de ahí la puesta en marcha del famoso Plan 42 en muchos municipios para “sensibilizar sobre ello”. “Los incendios eran mucho más elevados. Eso se ha corregido mucho, pero falta dar este último paso, que debe ir acompañado de otras medidas para defender esta ganadería intensiva, que la defendemos, pero que no sea mediante quemas indiscriminadas”, demandó.
