León registra 274 incendios forestales y supera las 10.200 hectáreas quemadas este año

El balance de los ocho primeros meses del año establece que casi seis de cada diez son intencionados, pero los accidentales concentran la mayor parte de la superficie arrasada

04/09/2026
 Actualizado a 04/09/2026
Dos helicópteros trabajan para sofocar un incendio forestal. | CARLOS S. CAMPILLO (ICAL)
Dos helicópteros trabajan para sofocar un incendio forestal. | CARLOS S. CAMPILLO (ICAL)

Aunque la superficie quemada está a años luz de la catástrofe del año pasado (casi 112.500 hectáreas), los incendios forestales siguen haciendo mella en la masa forestal de la provincia de León. La época de peligro alto se extiende oficialmente hasta el 12 de octubre, por lo que el fuego aún puede hacer de las suyas, pero los datos provisionales de los ocho primeros meses del año reflejan un total de 274 incendios forestales con una superficie forestal afectada de 10.218 hectáreas, repartidas entre terreno arbolado, matorral y monte bajo y pasto. 

Los datos que aporta la Junta a través de la plataforma Inforcyl reflejan además una importante diferencia entre el origen de los incendios, ya que los intencionados son con diferencia los más numerosos, mientras que los accidentales acaparan la mayor parte de la superficie quemada. 

La estadística distingue también los incendios en función de la masa forestal afectada. De los 274 fuegos registrados hasta el cierre de agosto, 187 fueron conatos, es decir, que se quedaron por debajo de una hectárea y representan algo más del 68%. Mientras, 36 incendios arrasaron una superficie de entre una y cinco hectáreas, mientras que los 51 restantes superaron esa extensión. 

Pese a representar apenas uno de cada cinco incendios, son estos últimos los que concentran prácticamente toda la superficie forestal quemada durante los ocho primeros meses del año en la provincia de León. En concreto, esos 51 incendios afectaron a más de 4.820 hectáreas de superficie arbolada, 3.130 de matorral y monte bajo y 2.140 de pasto. Frente a estas cifras, los 187 conatos apenas alcanzaron las 43 hectáreas entre los tres tipos de vegetación, mientras que los 36 incendios de dimensiones intermedias acumularon algo menos de 85 hectáreas. Los datos evidencian así el enorme peso que tienen los grandes episodios dentro del balance global de superficie quemada. 

De las 10.218 hectáreas forestales arrasadas por los incendios en la provincia de León entre los meses de enero y agosto, 4.845 eran superficie arbolada, lo que convierte a este tipo de masa forestal en la más castigada. A ellas se añaden 3.186 hectáreas de matorral y monte bajo y otras 2.185 de pasto. De este modo, casi la mitad del terreno afectado por los incendios forestales corresponde a zonas arboladas.

En función de las causas, destaca especialmente en los datos de Inforcyl el elevado número de incendios intencionados. Han sido 161 durante los ocho primeros meses del año, lo que representa cerca del 60% de los incendios forestales registrados en la provincia de León. De ellos, 113 quedaron reducidos a conatos, 23 tuvieron una superficie de entre una y cinco hectáreas y otros 25 superaron esa extensión. 

Aunque son con diferencia los más numerosos, los incendios intencionados no fueron los que más terreno quemaron (1.802 hectáreas, de las que 346 correspondieron a superficie arbolada, 1.340 a matorral y monte bajo y 116 a pasto). Los incendios intencionados acaparan por tanto un 17,6% de la superficie forestal afectada por el fuego. 

La segunda causa más habitual fueron los rayos, que han provocado 61 incendios, un 22% de los incendios registrados en la provincia durante los ocho primeros meses del año. También en este caso predominan los de reducida extensión, con 39 conatos, aunque otros siete incendios se situaron entre una y cinco hectáreas y 15 superaron esa superficie. En total, los fuegos originados por tormentas afectaron a unas 2.208 hectáreas forestales, fundamentalmente superficie arbolada y pasto. 

gráfico incendios

Mientras, el análisis cambia al abordar los incendios clasificados por la Junta como accidentales. La estadística recoge solo 28 fuegos de este tipo, apenas uno de cada diez, pero afectaron a un total de 6.186 hectáreas forestales, lo que supone más del 60% de toda la superficie quemada de enero a agosto en la provincia de León. 

El impacto de estos incendios accidentales resulta especialmente significativo sobre el terreno arbolado, puesto que acaparan 3.541 de las 4.845 hectáreas de este tipo que fueron arrasadas por las llamas entre enero y agosto. A ellas se suman 1.281 hectáreas de matorral y monte bajo y otras 1.363 de pasto. Nueve de estos incendios accidentales superaron las cinco hectáreas y fueron suficientes para concentrar prácticamente toda la superficie afectada dentro de esta categoría. 

Muy por debajo aparecen las restantes causas recogidas por la estadística de Inforcyl. Las negligencias provocaron diez incendios, nueve de ellos conatos y solamente uno de entre una y cinco hectáreas, con una superficie total afectada inferior a cinco hectáreas. Otros cinco incendios fueron reproducciones de fuegos anteriores, mientras que en nueve episodios la causa quedó catalogada como desconocida

Seis de más de 500 hectáreas

Los datos de la Junta reflejan también de forma específica los seis incendios forestales que superaron las 500 hectáreas durante los ocho primeros meses del año en la provincia de León. Todos ellos se concentraron en un periodo de apenas cinco semanas (entre finales de junio y finales de julio) y sumaron 7.105 hectáreas, lo que supone prácticamente un 70% de la superficie quemada entre enero y agosto. 

El de mayor extensión fue el declarado en Valdesamario el pasado 22 de julio, cuya superficie forestal afectada alcanzó las 2.360 hectáreas. Según la estadística, el fuego dañó 1.000 hectáreas arboladas, 60 de matorral y monte bajo y 1.300 de pasto. Su causa probable figura como accidental. 

Le sigue por superficie el incendio originado en Vegas del Condado el 29 de julio, que alcanzó 1.531 hectáreas forestales. En este caso, la práctica totalidad del terreno afectado fue arbolado, con 1.520 hectáreas, frente a seis hectáreas de matorral y otras cinco de pasto. También aparece catalogado provisionalmente como accidental. 

Otro de los incendios de mayor dimensión se inició ese mismo 29 de julio en Villafranca del Bierzo, con 1.300 hectáreas forestales afectadas. A diferencia del anterior, el fuego se concentró especialmente en terrenos de matorral y monte bajo, que sumaron 1.000 hectáreas, además de otras 300 hectáreas arboladas. La causa probable que figura en el avance estadístico es igualmente accidental. 

También en julio, concretamente el día 22, comenzó el incendio de Castropodame, que acabó afectando a 793 hectáreas, de las cuales 650 eran arboladas y 143 correspondían a matorral y monte bajo. Este episodio completa el grupo de cuatro grandes incendios de más de 500 hectáreas que la estadística atribuye a causas accidentales. 

Los otros dos grandes incendios se produjeron en junio y tuvieron su origen probable en rayos. El fuego de Congosto, iniciado el 24 de junio, afectó a 570 hectáreas, con 500 hectáreas arboladas y otras 70 de matorral. Apenas dos días después, el 26 de junio, se inició el incendio de Oseja de Sajambre, que alcanzó 551 hectáreas, de las que 500 correspondieron a pasto y 51 a matorral y monte bajo.

En definitiva, el balance de los ocho primeros meses del año dibuja un escenario marcado por una elevada concentración de la superficie quemada en un reducido número de grandes incendios. Solo seis de los 274 fuegos registrados concentraron cerca del 70% de las hectáreas afectadas, mientras que más de dos tercios de los episodios pudieron quedar contenidos antes de alcanzar una hectárea. Al mismo tiempo, la estadística refleja dos realidades diferenciadas: la elevada presencia de incendios intencionados en términos numéricos y el enorme peso de los fuegos accidentales cuando se analiza la extensión finalmente afectada.

Inversiones de la Junta 

Más allá del balance del número de incendios y de la superficie arrasada en la provincia de León durante los ocho primeros meses del año, el Consejo de Gobierno de la Junta aprobó este jueves por vía de urgencia una inversión de 623.150 euros destinada a la reposición y reparación de los sistemas de abastecimiento y depuración de aguas en los municipios de Riello, Vega de Espinareda y Villafranca del Bierzo.

Ejecutada a través de la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León (Somacyl), esta inversión se distribuirá entre los tres municipios en función de las necesidades detectadas: 54.450 euros en Riello, 423.500 euros en Vega de Espinareda y 145.200 euros en Villafranca del Bierzo.

Es preciso destacar finalmente que estos trabajos permitirán reparar o reponer los elementos de los sistemas de abastecimiento y depuración que hayan resultado dañados por los incendios y garantizar las condiciones adecuadas para el suministro de agua a la población. La actuación forma parte del conjunto de medidas previstas por la administración autonómica para la recuperación de las zonas afectadas por los incendios forestales del verano. De esta manera, se avanza en la recuperación de los servicios esenciales dañados por los incendios y garantiza la seguridad y continuidad del abastecimiento de agua en los municipios afectados.

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