Las infracciones contra la libertad sexual continúan incrementándose en Castilla y León. En el último año los delitos calificados por las fiscalías de la comunidad crecieron un 13,8 por ciento, al pasar de los 247 contabilizados en 2024 a los 281 del pasado año, mientras que a nivel nacional la tendencia fue la contraria y se registra un ligero descenso del 0,2 por ciento, hasta los 6.896. No obstante, mientras España presenta una tasa por cada 100.000 habitantes de 13,9 casos, en Castilla y León baja hasta 11,7.
Las agresiones sexuales fueron el delito más común con 145 casos en la comunidad, pero llama la atención que en 58 casos, dos de cada diez, las víctimas fueron menores de 16 años. Así, se calificaron 22 agresiones sexuales, trece abusos sexuales, once violaciones en las que se vieron implicadas niñas, ocho casos de corrupción de menores y cuatro de acoso por medios telemáticos, según datos de la Fiscalía General del Estado a los que ha tenido acceso Ical.
Al margen de las menores, en Castilla y León se contabilizaron 19 casos de abusos, 14 de exhibicionismo y provocación, nueve de violaciones, ocho de acoso, tres de abuso sexual con acceso carnal, y tres de prostitución.
Por provincias, en cabeza se situó León con 66 delitos calificados, por delante de Valladolid, que sumó 58. En el extremo opuesto se situó Palencia, con 12 casos; seguida de Zamora, donde se contabilizaron 13 y de Soria, Segovia y Ávila, con 15 en los tres casos. En Burgos se alcanzaron los 45 y en Salamanca los 42.
En el conjunto autonómico, Castilla y León ocupa la séptima plaza, por detrás de Cataluña, que lidera el ránking, con 1.351 casos, seguida por Andalucía (1.276), Madrid (1.044), Valencia (708), País Vasco (383) y Murcia (292). Por detrás de Castilla y León se situaron Canarias (267), Galicia (250) y Castilla-La Mancha (200).
Además, los tribunales de la comunidad dictaron por este tipo de delitos 41 medidas de prisión provisional para los acusados, lo que supone un incremento del 7,9 por ciento con respecto a las dictadas en 2025. También se incrementaron las sentencias hasta las 237, un 28,8 por ciento más que un año antes, cuando se dictaron 184.
A nivel nacional, las fiscalías calificaron 6.896 delitos contra la libertad sexual, un 0,2 por ciento menos que el pasado año, cuando se alcanzaron los 6.912. Con respecto al 2023 la caída es de 16,1 por ciento. Como un porcentaje similar al de Castilla y León, en algo más del 20 por ciento las víctimas fueron menores (1.421).
Pornografía
Según la propia memoria de la Fiscalía General del Estado, las razones del incremento de este tipo de delitos son complejas, si bien es generalizada la opinión de que confluyen diversos factores, destacando la sospecha de que la etiología de estas conductas sexuales virulentas pudiere encontrarse en la carencia de una adecuada formación en materia ético-sexual, el consumo del alcohol y otras sustancias, pero sobre todo en el acceso temprano a contenidos pornográficos inadecuados que conduce a la trivialización de las conductas violentas y a una concepción equivocada de las relaciones sexuales libres y consentidas, así como la constatada banalización de las relaciones sexuales y de la intimidad en particular.
En este sentido se apunta que la pornografía es una fuente de inspiración para la adolescencia. El 54,1 por ciento de este grupo de jóvenes cree que les proporciona ideas para sus propias experiencias sexuales (en mayor medida ellos) y al 54,9 por ciento le gustaría poner en práctica lo que han visto. Esta tendencia aumenta aún más entre quienes consumen pornografía con mayor frecuencia.
Al mismo tiempo, se considera “peligroso y alarmante” que internet sea la ventana a través de la que la infancia y la juventud se inicia en la sexualidad, atendiendo a su falta de capacidad para ser crítica con la pornografía y para comprender que lo que ve es ficción. “Ese acceso temprano y sin una educación ético-sexual adecuada a este tipo de páginas, está contribuyendo a desarrollar en los menores prácticas sexuales distorsionadas, basadas en el dominio y la sumisión”, se apunta.
A todo ello se une, una vez más, el acceso indiscriminado, a través de las TIC’s y de las redes sociales, a conversaciones, videos y demostraciones de todo tipo de pornografía violenta y dura, creando en los menores una visión distorsionada en la que, dada su falta de madurez, se “pueden crear una versión falsa de las relaciones sexuales que trasladan posteriormente a sus propias vivencias en sus relaciones afectivo-sexuales”.
Profunda reflexión
En cualquier caso, la Fiscalía apunta que es necesario “una profunda reflexión sobre los valores que se están transmitiendo a la infancia y a la adolescencia, y a una reacción en todos los sectores de la sociedad que empiece a causar un cambio en estos comportamientos tan perjudiciales para las personas menores de edad, ya sean víctimas, por razones obvias, ya infractoras, por cuanto ello influirá en su devenir futuro y determinará su propia deriva vital”.
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