León dispara su índice de envejecimiento

La provincia tiene en la actualidad 261 habitantes que son mayores de 64 años por cada 100 menores de 16

26/01/2024
 Actualizado a 26/01/2024
La provincia de León tiene una población cada vez más menguante y envejecida. | MAURICIO PEÑA
La provincia de León tiene una población cada vez más menguante y envejecida. | MAURICIO PEÑA

Una tierra en la que –tristemente– nacen cada vez menos bebés y en la que –afortunadamente– la esperanza de vida de la población no deja de crecer está –irremediablemente– condenada al envejecimiento.


Y buena muestra de que los leoneses peinamos cada vez más canas la encontramos en el informe publicado este jueves por la Fundación Adecco, que sitúa el índice de envejecimiento de la provincia en un 261,08%. Esto se traduce fundamentalmente en que por cada 100 habitantes menores de 16 años hay 261 que son mayores de 64.


Los últimos datos definitivos que facilita el Instituto Nacional de Estadística (INE) establecen que el 1 de enero de 2023 había en la provincia de León un total de 127.704 habitantes que tenían o superaban los 65 años, mientras que sólo se contabilizaban 48.913 de entre cero y 15 años. Con estos dos datos sobre la mesa, una regla de tres nos permite calcular ese índice de envejecimiento en el que se basa el informe de la Fundación Adecco.


De esta forma, León es la segunda provincia de la comunidad y la cuarta de España con el dato más elevado, ya que el primer puesto –autonómico y nacional– es para Zamora (326,85%). 


En el caso de la comunidad, el tercer puesto es para Salamanca (234,43%), por lo que son las tres provincias de la Región Leonesa las que sufren en mayor medida el problema del envejecimiento. Y si analizamos el ranking nacional, entre León y Zamora se encuentran las provincias gallegas de Orense (310,61%) y Lugo (280,22%).


Es preciso señalar además que el índice de envejecimiento de León es claramente superior al de la media autonómica (217,18%) y también a la del conjunto de España (137,33%). Además, el dato referido a la provincia de León no deja de crecer, puesto que en 2022 había sido del 253,2% y en 2021 se quedaba en un 245,4%).


Abundando en los datos del resto de las provincias de la comunidad, es preciso destacar también que todas superan la media nacional del índice de envejecimiento. Al primer puesto de Zamora se suma que otras cuatro provincias de esta comunidad superan la cifra del 200%. Tales son los casos ya citados de León y Salamanca, pero también ocurre en Palencia (231%) y Ávila (214%). Por el contrario, se sitúan por debajo de esta barrera las provincias de Soria (197%), Burgos (189%), Valladolid (183%) y Segovia (172%).


El dato de Castilla y León contrasta con el de principios del milenio, cuando se registraba un índice de envejecimiento del 154,7%. Tras un cierto estancamiento entre 2002 y 2012, el porcentaje no para de crecer y registra un incremento de más de 37,8 puntos porcentuales durante la última década.


Y si nos remontamos más atrás en el tiempo, cabe señalar además que Castilla y León es una región envejecida desde 1992, cuando su índice de envejecimiento superó por primera vez el 100%, lo que denota una mayor proporción de personas mayores.


 En este contexto de envejecimiento sin precedentes, la Fundación Adecco reivindica el talento sénior (población activa mayor de 50 años) como vector estratégico de competitividad, siendo su discriminación un absoluto contrasentido. «Algunas medidas como la elevación de la edad de jubilación buscan adaptarse a la realidad demográfica y preservar los sistemas de bienestar social. Sin embargo, la exclusión laboral por edad –que lamentablemente aún sigue produciéndose– contradice estos esfuerzos, limitando la contribución de una fuerza laboral creciente y que ya supone el 34% de la población activa», asegura Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.


Por otra parte, considera que, en este escenario de envejecimiento «desbocado», la sostenibilidad del Estado del Bienestar «va a depender de nuestra capacidad para generar empleo de calidad que lleve las cifras de afiliación a su máximo nivel». «Es fundamental ensanchar la base de cotizantes, estimulando la participación laboral de las personas tradicionalmente inactivas (con discapacidad, mujeres sénior, población rural...), así como realizar una adecuada gestión de la migración para convertirla en una ventaja competitiva, dada su capacidad para llenar el vacío de una población activa nativa decreciente, y teniendo en cuenta su potencial para mejorar nuestra posición competitiva global», agrega.

 

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