No obstante, a pesar de que el pasado fue el primer año que León sufrió la mayor tasa de despoblación, en la historia reciente el municipio es habitual de los primeros puestos de la estadística de variación anual de población por capitales de provincia.En 1998 ya fue la segunda capital de provincia de España que más residentes perdió en términos relativos con un descenso del 3,74%, idéntica situación que en 2009, cuando la disminución fue del 0,6%. En los 2002, 2001 y 2000 fue la cuarta; la quinta en 2012 y 2007; Y la séptima en 2013. Además, mientras el padrón de todas las capitales de provincia crecía tímidamente en 1999 el de León casi no sufría cambios.
Los datos demuestran que la caída de la población en el mayor ayuntamiento de la provincia no es coyuntural. Desde 1998 (139.809) –la cifra más antigua que ofrecía ayer el INE– la capital leonesa ha perdido 11.992 habitantes, lo que supone casi un 10% menos.
En la provincia
En clave provincial, la sangría poblacional no cesa y según los datos oficiales a lo largo del pasado año León perdió 5.299 habitantes lo que supone un 1,09% de la población y sitúa al territorio leonés como el sexto de toda España que más ha visto reducido los padrones municipales en términos relativos.
El conjunto de la provincia no es ajeno a la tendencia histórica que está vaciando de pobladores los ayuntamientos de Sahagún a Villablino. En los últimos 15 años los padrones han perdido 22.760 registros y lejos parecer quedar el 2008 cuando León superaba el medio millón de habitantes por solo 200 personas. Mucho más lejos queda el año 2000 cuando la provincia estaba 2.155 vecinos por encima de la frontera de los 500.000. Antes de aquello había contado con mucha más población, pero desde el 2000 la caída es fulgurante.
Paradigma del fenómeno
No obstante, León se puede presentar como paradigma de un fenómeno que afecta al conjunto de la nación. A nivel autonómico, la comunidad de Castilla y León perdió 22.738 habitantes durante el año 2014, una cifra que supone el 15% del total de población que disminuyó en el conjunto del país, que fue de 146.959 personas. En este sentido, 46.624.382 personas estaban empadronadas en España a 1 de enero, un 0,3% menos que el año anterior. Por tanto, el descenso de la comunidad superó en seis décimas al experimentado a nivel nacional.