Entre otras, el INE incluye en este apartado a las enfermedades hipertensivas, al infarto agudo de miocardio, otras de tipo isquémico y a problemas de insuficiencia cardíaca. El pasado año, con estadísticas oficiales ya definitivas, se registraron 1.733 muertes por estos motivos, mientras que en 2020, cuando todavía las vacunas no se habían generalizado entre la población, la mortalidad se situó en 1.796 víctimas en territorio leonés.
Aunque continúa siendo la primera causa de muerte en la provincia de León, las enfermedades del sistema circulatorio no se han visto incrementadas por la pandemia y, mucho menos, por las vacunas. Una realidad que el presente 2022 también estaría confirmando: 849 defunciones por estas causas en entre enero y junio, lo que parece marcar una tendencia que sigue a la baja.
Desde los comienzos de la serie histórica del INE, en 1980, el número de muertes relacionadas con este tipo de problemas del corazón se han ido reduciendo progresivamente. En aquellos años, más de 2.000 leoneses fallecían anualmente por esta causa. Poco a poco, estas estadísticas han ido mejorando y llegaron a mínimos en 2011: 1.685 víctimas. Desde entonces, salvo discretos repuntes, las cifras de muertes por enfermedades del sistema circulatorio se han estabilizado en León.
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