Las calles del pueblo fueron quedando desiertas conforme avanzaba el día ya que ayer, fiesta local en Valderas, el ambiente estaba en las inmediaciones de la ermita del Otero hasta donde todos se acercaron a comer y por supuesto, a degustar las típicas avellanas. El buen tiempo animó a los vecinos a celebrar una fiesta cuyo acto central es el traslado de la Virgen del Rosario hasta la ermita del Otero, algo que antaño recuerdan que se hacía a hombros mientras que ahora la talla viaja en tractor. En origen esta era una fiesta que solo celebraban los pastores, pero al perder peso las labores del pastoreo en la zona, fue convirtiéndose en una celebración para todo el pueblo. En ella participan los niños que, ataviados con ropajes de viejos pastores recuerdan a los más mayores aquellos tiempos de dureza en las tareas del campo.
Una vez arriba, en el Otero, este miércoles tocó ofrecer flores a la Virgen, disfrutar de la fiesta y también de la convivencia entre vecinos. Y después, al final de la jornada y ya de vuelta al pueblo, estos no regresaron con las manos vacías sino que llevaron hasta la iglesia de Santa María del Azogue, en el centro de la localidad, a la Pastorcica. Así estarán hasta el lunes de Pentecostés, día en el que en Valderas... ¡Volverán de romería! En este caso se conoce como la romería ‘Del Pan y el Queso’, alimentos estos que se reparten junto al vino antes de devolver a cada virgen a su templo, en el que pasarán el resto del año y siempre a la espera de la siguiente romería. Este reparto lo llevará a cabo el Ayuntamiento y en origen era para la gente más pobre del pueblo que acudía a la cita para recibir este pequeño obsequio.
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