Ha pasado ya algo más de un año desde que el 11 de febrero de 2016 la Hullera Vasco-Leonesa aprobara la presentación, ante el Juzgado de Primera Instancia nº 8 y de lo Mercantil de León, de la solicitud de apertura de la fase de liquidación de la compañía minera. Un duro golpe, pero no por ello menos esperado para un sector marcado desde hacía años. A partir de ese momento, el futuro de las explotaciones y de los trabajadores vivió momentos tensos con manifestaciones, encierros en el Pozo Aurelio, ofertas para hacerse con el cielo abierto, y finalmente la adjudicación de los trabajos de desmantelamiento para el cierre de las explotaciones de interior. Se abría entonces un futuro difuso para el empleo de los mineros, y los que cumplieron los requisitos y quisieron, se decantaron por las prejubilaciones y las bajas incentivadas como una salida con garantías.
A esta medida social se acogieron en torno a 200 trabajadores, que siguen sin saber nada de los trámites Recién estrenado el mes de marzo, el proceso de tramitación de las bajas incentivadas sigue en marcha, en un proceso que, para alguno de los afectados, se está dilatando demasiado en el tiempo. En el caso concreto de la Hullera Vasco-Leonesa, estas solicitudes se formalizaron en el mes de junio de 2016, y a ellas se acogieron alrededor de 200 trabajadores. Meses después, la tramitación sigue adelante, aunque alguno de los solicitantes recuerda que «no hemos percibido aún ningún pago de las bajas incentivadas, y hay gente que lo está pasando francamente mal».
El Real Decreto 676/2014, de 1 de agosto, por el que se establece el régimen de ayudas por costes laborales destinadas a cubrir costes excepcionales vinculados a planes de cierre de unidades de producción de las empresas mineras del carbón, incluye también las bajas incentivadas en el capítulo tres, denominado ‘Ayudas sociales por costes laborales mediante bajas indemnizadas de carácter voluntario’. Según se recoge en el citado decreto, se pueden acoger voluntariamente a baja indemnizada los trabajadores de las empresas mineras susceptibles de ser beneficiarias de estas ayudas, que acrediten una antigüedad en el régimen de minería de al menos tres años, su condición de trabajadores de la plantilla anterior a 31 de diciembre de 2011, y una antigüedad en la empresa en la que causen baja de, al menos, un año antes de la extinción del contrato de trabajo.
Es más complejo que el de una prejubilación,y puede prolongarse más de seis meses El importe de la indemnización a percibir es, según lo fijado, será el resultado de adicionar una cantidad lineal de 10.000 euros y, otra calculada individualmente correspondiente a 35 días de salario por año trabajado, prorrateándose por meses los períodos de tiempo inferiores a un año, con un límite de 30 mensualidades».
Según las fuentes sindicales consultadas por este periódico, en el caso de los trabajadores de la Hullera hay que hacer varios matices. «En primer lugar, se trata de bajas incentivadas por un ERE extintivo». Asimismo, apuntan que el plazo de tramitación «es más complejo que el de una prejubilación, y puede prolongarse más de seis meses». El momento a partir del que se cuentan estos seis meses no es cuando los ex trabajadores de la Hullera presentan su solicitud para acogerse a las bajas incentivadas, sino «cuando se aprueban sus solicitudes». A partir de ahí comienza el largo proceso en el que «se estudia cada caso uno por uno individualmente». Por otro lado, las mismas fuentes recalcaron que hasta que se apruebe, los afectados cuentan con el cobro de un subsidio.
Las bajas incentivadas de los mineros siguen tramitándose
En el caso de Hullera, las solicitudes se formalizaron en junio de 2016
05/03/2017
Actualizado a
18/09/2019
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