La antigua laguna Feldo volvió a demostrar este viernes que aquel espacio recuperado hace unos años puede ser mucho más que el recuerdo de unas antiguas balsas de decantación. Alrededor de medio centenar de personas se acercaron hasta este humedal de Santa María del Páramo para conocer de cerca cómo se estudian las aves silvestres, en una jornada de anillamiento científico incluida dentro de la programación de verano del Ayuntamiento.
La actividad estuvo dirigida por anilladores del grupo provincial GIA-León (Grupo Ibérico de Anillamiento), que fueron mostrando a pequeños y mayores un trabajo que habitualmente pasa desapercibido. Durante la tarde se anillaron 19 aves pertenecientes a ocho especies diferentes, que pudieron ser observadas a escasos centímetros antes de regresar de nuevo a su entorno natural.
Por las manos de los especialistas pasaron ejemplares de mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus), papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), gorrión común (Passer domesticus), zarcero políglota (Hippolais polyglotta), curruca zarcera (Curruca communis), carricero común (Acrocephalus scirpaceus), jilguero europeo (Carduelis carduelis) y cetia ruiseñor (Cettia cetti). Una pequeña representación de la diversidad que ha ido colonizando el espacio desde su recuperación.

El escenario no fue casual. La antigua laguna Feldo se encuentra en las viejas balsas de decantación de la depuradora de la localidad, un espacio que fue restaurado en 2017 y que se ha naturalizado con rapidez. La presencia de agua, vegetación y zonas arboladas ha permitido que actualmente dé cobijo tanto a especies ligadas a ambientes acuáticos como a otras propias de espacios forestales y de matorral.
El anillamiento científico consiste en capturar temporalmente las aves para identificarlas, tomar diferentes datos y colocarles en una de sus patas una pequeña anilla metálica con un código individual. Su posterior recuperación u observación permite conocer mejor sus movimientos migratorios, las zonas de reproducción e invernada, la longevidad, la supervivencia o la fidelidad a determinados lugares, información de gran utilidad para estudiar la evolución de sus poblaciones.
Pero la jornada tuvo también una importante vertiente divulgativa. Ver un ave de cerca, descubrir sus características y conocer cómo y por qué se realiza este seguimiento convirtió la actividad en una particular clase de naturaleza al aire libre. Niños, familias, aficionados y curiosos pudieron acercarse a la ornitología de una manera directa, al tiempo que conocían el valor ambiental de un humedal que, menos de una década después de su recuperación, se ha convertido en refugio para numerosas especies.
La cita sirvió así para unir investigación y educación ambiental en un mismo espacio y para poner el foco en la importancia de conservar enclaves como la laguna Feldo. Un pequeño rincón natural a las puertas de Santa María del Páramo en el que, durante unas horas, las aves fueron las auténticas protagonistas.

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