Aún es una incógnita saber si lo que resta de otoño y si el invierno está por venir será seco. De ser así, en primavera no habrá agua suficiente que asegure la producción de los cultivos en el campo y ello es lo que precisamente está provocando que muchos agricultores se replanteen cuáles serán los próximos cultivos que sembrarán en sus fincas. Muchos apostarán ahora por cultivos de secano en detrimento de aquellos que precisan de más humedad como el maíz con el fin de asegurar las producciones. Se prevé por tanto la siembra de más cereales (trigo o cebada, por ejemplo) u oleaginosas como girasol o colza, con menos necesidades hídricas, pero también menos rentables, lo que influirá en una reducción de los ingresos brutos del agricultor que sigue teniendo que hacer frente a unos costes fijos.
Entre los cultivos que irán en detrimento está el maíz, ya que precisa de un mayor número de riegos que otros. Así ha quedado en evidencia en algunas zonas como la cuenca del Duero esta pasada campaña al no poder suministrar todo el agua que precisa este cultivo, situación que se ha traducido con una merma acentuada de la producción.
"Cálculos realistas"
La Comisión de Desembalse de la cuenca del Duero se reunió este miércoles en la sede de la Confederación Hidrográfica del Duero, en Valladolid, para valorar el reciente cierre de la campaña de agua, que se ha desarrollado con dificultades en algunos sistemas por el déficit de recursos disponibles como consecuencia de la sequía, y el cumplimiento de los volúmenes mínimos de reserva acordados."Los cálculos muy ajustados y realistas efectuados por técnicos de la CHD desde el pasado invierno se han venido cumpliendo mes a mes, rigor que ha permitido llegar al 30 de septiembre, fecha de fin de la campaña de riego y del año hidrológico, respetando los volúmenes mínimos de reserva determinados", explican. Además, explicaron la propuesta de llenado de embalses para el invierno, conforme a la normativa, y han sido informados del acuerdo de la Comisión Permanente de la Sequía para rebajar el caudal ecológico de los ríos Tuerto, Órbigo y Carrión, como actuación preventiva para asegurar el abastecimiento humano.
En los restantes casos, por ahora, seguirán los caudales ecológicos de cada río según determina el Plan Hidrológico. Además, resaltaron la importancia de retener los mayores volúmenes de resguardo para paliar los efectos de eventuales avenidas ante episodios de fuertes lluvias, como función reguladora de aquellos ríos de la cuenca que disponen de embalses con este fin.
Los embalses del Duero han concluido al 21,3 por ciento de su capacidad. Concretamente en León a día 10 de octubre, las reservas de agua eran de 328 hectómetros cúbicos encontrándose por lo tanto al 18,51% de su capacidad, más de 17 puntos por debajo de las cantidades que albergaban hace un año. En Barrios de Luna quedan 15 hectómetros cúbicos, en Riaño, 90 y en el Porma, 52.