Así lo señaló este lunes Pablo Martínez, miembro del comité de empresa, durante la concentración que convocaron en la Plaza Botines de la capital leonesa para concienciar a la sociedad de la situación que vive la factoría, en la que podrían perderse hastas 300 empleos fijos y 200 temporales.
“Queremos presionar a la empresa para que se siente a negociar; ahora mismo nos tiene parados hasta septiembre. La fábrica sigue cerrada y mantenemos la huelga intentando buscar a una salida”, dijo antes de remarcar que no se plantean desconvocar la movilización “a cambio de nada”.
Mientras las administraciones central y autonómica intentan, de momento parece que sin éxito, que la compañía acepte negociar el futuro de las instalaciones leonesas, los empleados reclaman “cifras de futuro, un plan de viabilidad” y la postura oficial de Vestas es que no habrá conversaciones si se mantiene el paro.
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