En su charla, la periodista subrayó que la “amenaza global y repentina” que supuso el estallido de la pandemia actuó como “un test de stress de la organización social”. “Ha puesto a prueba el sistema sanitario y los mecanismos de toma de decisiones”, recalcó Pérez Oliva, que reconoció el “desconcierto” que provocaron las dificultades para comunicar una realidad “compleja y cambiante”.
Al respecto, Pérez Oliva valoró el esfuerzo de los medios de comunicación por informar rigurosamente en la fase aguda de la pandemia, durante el confinamiento domiciliario. La periodista elogió la labor del director del Centro Coordinador de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, y el “papel fundamental” de las sociedades científicas desde el punto de vista de la comunicación.
Por otro lado, criticó lo que consideró errores, como la presencia de personal uniformado en las ruedas de prensa sanitarias, el uso de la retórica del enemigo a batir y el abuso del lenguaje bélico, las carencias en la comunicación especifica a colectivos determinados o la falta de un mecanismo oficial para dar voz a los expertos.
Respecto a la fase de la desescalada, Pérez Oliva lamentó el “desconcierto y confusión” alimentados por fenómenos como “un partidismo feroz”, lo que provocó situaciones de “caos y deslealtad institucional”. En esa línea, la periodista hizo referencia al fenómeno conocido como “infodemia”, en el que las redes sociales ganan protagonismo mientras se discute el papel de los medios tradicionales de comunicación.
Según Pérez Oliva, el “sustrato de descontento en la sociedad” se convierte en “caldo de cultivo” para el avance de estas corrientes pese a la “abrumadora evidencia científica en contra”, como es el caso de los antivacunas. “Las teorías de la conspiración tienen más recorrido en este nuevo ecosistema mediático”, apuntó la periodista, que calificó de “demoledor” el hecho de que “por primera vez la ciencia se cuestiona desde las más altas instancias del poder”, como ejemplifican los casos de Estados Unidos o Brasil.
En ese sentido, la conferenciante lamentó que “mentir ya no se penaliza en política”, lo que sumado a “algoritmos que fomentan las burbujas cognitivas” provoca que la posverdad se haya convertido en un “arma de desinformación masiva”.
Parte de la solución
En el congreso, celebrado en la Universidad de León (ULE), los epidemiólogos defendieron su papel como “parte de la solución” a la pandemia e insistieron en la necesidad de contar con más recursos técnicos y humanos. Tras tres intensas jornadas de debate científico, reivindicaciones como la creación de una red de vigilancia en Salud Pública toman el debate en la jornada de cierre.
En la misma línea, los expertos explicaron que tras la pandemia sería conveniente realizar “una evaluación profunda” para detectar las carencias y los errores cometidos durante su gestión. Con todo, los expertos advierten de que todavía es pronto para comprender todo el aprendizaje que está conllevando esta crisis.
Pese a que el covid-19 centró gran parte del congreso, también se abordaron otros asuntos como la atención al final de la vida, el juego como problema de salud pública o el envejecimiento saludable en tiempos de pandemia. El congreso se desarrolló en tres sedes diferentes de la ULE y contó con más de 600 asistentes, 13 mesas espontáneas y 820 comunicaciones. La próxima edición tendrá lugar a finales del próximo verano en San Sebastián.