La indignación de quienes transitan la carretera N-630 entre León y Benavente a diario va en aumento como también aumentan cada día los baches. El Gobierno mientras tanto sigue sin adjudicar las obras de la A-66 y sin pronunciarse acerca de si hay o no previsión de arreglar la N-630. La única solución planteada por el momento para ambos casos es la disminución de la velocidad. «Aquí las señales las cambian cada dos por tres, y los baches no hacen más que rellenarlos y a los cuatro días estamos igual», lamentan los vecinos del sur de la provincia leonesa. «Desde que hicieron la autovía entre León y Benavente se olvidaron por completo de la carretera nacional y resulta que ahora ni se puede circular decentemente por una ni por otra», denuncian. Y siguen esperando. Y mientras tanto las señales cambian y la carretera empeora. «Hasta que tengamos una desgracia».
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