Los guías muestran el aprendizaje musical como un espacio de convivencia en el que se preparan para «vivir en sociedad, fomentando el trabajo en equipo» En su recorrido por las aulas muestran como los alumnos hacen música de otra época, sin dejar de interpretar temas actuales, muchos de ellos de película. Los anfitriones revelan que estudiar música es «como aprender un idioma nuevo» o «como saber descifrar un lenguaje secreto». Explican que la música va más allá de las clases, que facilita la sincronización con los compañeros y «descubre nuevas sensaciones mágicas». Para ello, el Conservatorio ofrece una multitud de instrumentos. Además, los candidatos que ya estén familiarizados con alguno pueden acceder a niveles intermedios.
Los jóvenes guías también presentan el aprendizaje musical como un espacio de convivencia en el que se preparan para «vivir en sociedad, fomentando el trabajo en equipo», con el objetivo final de «dar armonía al mundo». Una búsqueda en la que participan todos los miembros de la comunidad, desde el equipo docente, con propuestas originales y de calidad, hasta los padres de los alumnos, público, en muchas ocasiones, para los futuros talentos. Todo porque, como dicen Paula, Carolina y Alejandro, «la música no se puede parar, nos faltas tú para completar nuestro equipo».
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.