Nadie, seguro que ni ella misma, imaginaba una situación tan comprometida para una persona que nació y se crió en la calle Postigo del humilde barrio de San Andrés de Astorga. De esa tierra era su padre, un camionero que montó una empresa de transportes, el mismo negocio en el que trabajó Rosalía por última vez, dentro del departamento de contabilidad, entre 1992 y 1996.
Nació y creció en la calle Postigo de Astorga, aunque dejó la ciudad para poner rumbo a Madrid y trabajar como secretaria en Alianza Popular Nacida en 1960, Rosalía es la menor de cuatro hermanas –una de ellas ya fallecida–. Una de ellas todavía es residente en Astorga, donde regenta con su esposo una joyería. Una familia numerosa procedente de un barrio humilde, lo cuál, según recuerdan algunos vecinos, provocó que una de ellas se criara en acogida en otra casa de la ciudad.
Sin embargo, poco a poco las condiciones mejoraron notablemente, económicamente hablando, para su familia, pues la empresa marchaba, y para ella. En Astorga, donde estudió en el colegio de las Madres Escolapias, trabajó como dependienta en una peletería hasta los 20 años, momento en el que puso rumbo a Madrid para trabajar en Alianza Popular (AP) como secretaria. A partir de ahí su relación con su tierra natal se fue desvaneciendo –a pesar de que sí ha seguido visitándola, lo que en su momento ha causado revuelo–, hasta el punto de que muchos ciudadanos no saben nada de ella, aunque sí conocen del día a día a sus parientes más cercanos, que han evitado hablar siempre de Rosalía desde que saltó a la primera plana de la actualidad. Otros prefieren no saber. De todas formas, al menos en su barrio natal, la noticia no impacta sobremanera. «Sí se habla de ello, de él y de ella, y da rabia que Astorga siempre salga por cosas malas, pero estamos acostumbrados», aseguran.
Primero fue asistenta del secretario general de AP,Jorge Vestrynge, y después pasó al equipo de Luis Bárcenas, con quien ya mantenía una relación y que a partir de 1989 pasó a ser su marido, con el que ha tenido un hijo.
Tras ello, aquel empleo en una empresa de contabilidad, y desde entonces ninguno más. Estaba apuntada al Inem cuando ingresó en el banco aquella cantidad por la que ahora se le acusa y siguió manteniendo su alto nivel de vida sin trabajo conocido, si bien es cierto que, como ella misma reconoce en la comparecencia ante el TSJ en 2010, sí se involucró en el mundo de la restauración a pequeña escala.
Mañana Iglesias volverá a dar su versión de unos hechos de los que afirma no saber nada. Y en unas semanas, la Audiencia determinará su futuro.
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