En cualquier caso, la constancia y el trabajo de Isidoro y Julián –también descendientes de Vegamián– en organizar este encuentro hace posible que la romería de San Antonio permanezca muy viva y consiga reunir todavía a un número importante de asistentes.
En esta edición, los organizadores consiguieron el padrino sólo 24 horas antes después de haber llamado sin éxito a varias puertas. Sin embargo, dicen que San Antonio les echó una mano tras enterarse que un antiguo vecino de Vegamián residente en Sidney había aterrizado en tierras leonesas. Se trataba concretamente de Francisco Javier Ucio Castañón, que lleva 52 años en ese país Australia y –como antiguo vecino de Vegamián– se prestó encantado. Más tarde se supo que tenía billete sacado desde hace tres años y que la pandemia le impidió viajar, pero finalmente le respetaron al derecho a hacer un viaje que dura más de 23 horas). Mientras, la madrina fue nombrada Maribel Martínez Bayón, residente en Gijón. Tras el nombramiento de los padrinos, se celebró la procesión del santo, regresando por la puerta de la antigua ermita reconstruida. A continuación se celebró la misa, que dio paso a los vinos variados y la torta de San Antonio, que también estuvieron presentes para ser degustados por los asistentes en una romería amenizada con música popular y folclore. Tras la comida hubo juegos infantiles antes de proceder a la limpieza de la pradera.
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