El azud que contempla el proyecto tiene 1,4 metros de altura y se proyecta la construcción de 180 metros de canalización enterrada con tuberías, así como la construcción de una cámara con tubería reforzada de 31 metros. Según la documentación presentada, en la zona se localizan también otros aprovechamientos y azudes, como el ubicado a la salida de Geras de Gordón, otro a la altura de Paradilla de Gordón y el azul entre Paradilla y Cabornera.
Al inicio de las obras se acometerán algunos movimientos de tierras para retirar la tierra vegetal y poder verter el escombro, pudiendo generar residuos peligrosos derivados de la maquinaria y vehículos empleados en la construcción y durante la explotación y mantenimiento de las instalaciones. Se prevé además que el trasiego de maquinaria durante la construcción originará emisiones acústicas y atmosféricas.
Las principales afecciones potenciales detectadas sobre la biodiversidad y el medio natural durante la fase de obras pasan por la pérdida de calidad de las aguas del río Casares en la zona de actuación, problemas de erosión como consecuencia de las excavaciones para establecer las instalaciones proyectadas o molestias a la fauna en general. Sobre la biodiversidad y el medio natural se podría acusar la erosión del cauce en la zona suelta, el incremento del ruido en el entorno como consecuencia de la maquinaria de la minicentral o molestias a la fauna por el posible deterioro de la calidad del agua y posibles daños a la vegetación de ribera.
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