Finalmente, la Junta ha permitido elevar a 110 millones el gasto gracias a tres cuestiones fundamentales: el superávit, la ausencia de deuda y los ingresos incondicionados de la Diputación, que superan los 115 millones. Con todo ello, a tenor de lo expuesto por el presidente, las cuentas de la Diputación están saneadas y habría sido un error de cálculo lo que podría haber ocasionado que el plan anunciado como histórico hubiera derivado en un quebradero de cabeza para los ayuntamientos y para la propia institución provincial.
El presidente ha recibido la enhorabuena de la mayoría de los grupos políticos por la “gestión política” y solución de “un problema muy serio para municipios y contratistas”, como apuntó el diputado de UPL, Matías Llorente.
No obstante, la Diputación todavía tendrá que aprobar un plan económico financiero que ya están redactando los técnicos de la institución y que tendrá que ser ratificado por el pleno.
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