Insisten en que "la competencia para hacerlo es de la administración regional y sabemos que no hay mala voluntad por su parte, sino obstáculos administrativos para poder materializar esa disuasión con contundencia. Pero se debe encontrar la forma de solucionarlos porque están impidiendo la resolución de conflictos y, con la información que se tiene de otras poblaciones de osos del mundo, esto es clave para evitar que vayan a más".
Recuerdan que las medidas que hay que tomar están detalladas en el Protocolo de Intervención con Osos aprobado en 2019 por las comunidades autónomas cantábricas, el Miteco y con el aval de los expertos, entre ellos alguno de su fundación. En él se especifica que si los ejemplares reinciden en su comportamiento, deben ser capturados para colocarles un collar con dispositivo GPS que posibilite su seguimiento y la aplicación más contundente y continuada de las medidas de disuasión (disparos con balas de caucho….). Ello debe ser llevado a cabo por equipos bien formados y disponibles las 24 horas del día.
"Es cierto que de momento nos encontramos ante casos aislados, pero generan una justificada alarma social. Subrayamos también que es importante no confundirlos con los osos que bajan de noche a robar cerezas y otras frutas en entornos más o menos alejados de los pueblos, o que asaltan un colmenar no protegido o mal protegido; esto un comportamiento normal en la especie, y se salva con la indemnización de los daños, exigiendo que se pague con diligencia e incluyendo el lucro cesante".
Señalan que "el comportamiento de este oso joven de Villablino y el de los otros ejemplares que están frecuentando las localidades de Villarino y Tejedo del Sil, buscando comida fácil de forma reiterada dentro de los pueblos, sí deben corregirse inmediatamente". Además, hacen mención expresa a determinadas prácticas humanas que pueden favorecer la habituación de los osos, como es la de actuar sobre las fuentes de alimentación para atraerles, o permitir que se alimenten de ellas con tal de conseguir un vídeo a mayor gloria del autor.Igualmente, indican que se debe prestar atención a los contenedores.
"No podemos esperar más. Un objetivo fundamental y prioritario es que no haya ni un solo oso cantábrico habituado. Nos jugamos en ello la aceptación social de los osos y eso, en la Cordillera Cantábrica, puede poner en riesgo la conservación de la especie", puntualizan.
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