'La experiencia es un Grado'

Después de asistir a clase todos los lunes y miércoles, los 816 universitarios del Piex han celebrado este viernes sus fiestas patronales

Víctor S. Vélez
25/01/2019
 Actualizado a 18/09/2019
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Nunca es tarde para ser universitario. Así lo demuestran los 816 alumnos mayores de 55 años con los que cuenta el Programa Interuniversitario de la Experiencia (Piex) en el que participa la Universidad de León (ULE) en sus sedes de Astorga (85), Ponferrada (235) y el Campus de Vegazana (496).

La directora de la conocida como 'Universidad de la experiencia', Teresa Llamazares, explica a este periódico que la ilusión y las ganas por aprender son la tónica general entre su veterano alumnado. Muchos de ellos, no pudieron ir a la Universidad de jóvenes y quieren quitarse esa espina clavada y otros, aunque sí que han estado vinculados al ámbito académico, pretenden mantenerse activos. "Buscan enriquecerse culturalmente, es un gusto por saber", asegura la coordinadora.

El plan de estudios del Piex está estructurado en tres cursos con 90 horas de clases que se imparten los lunes y miércoles por la tarde de octubre a mayo. El primer año los universitarios cursan psicología e historia, en segundo hacen lo propio con arte y ciencia y tecnología, mientras que finalizan el programa con literatura y derecho. Además, deben elegir entre un itinerario específico que para este año ofrece una asignatura sobre el Camino de Santiago y otra sobre actualización científica y cultural.
Los conocimientos se acercan a estas personas de la tercera edad, que cuentan con su propio carnet universitario como cualquier otro alumno de la ULE, de una manera divulgativa, que sea accesible para todos pero sin perder el rigor y la seriedad. 90 profesores de la ULE, expertos en las diferentes temáticas, colaboran con el Piex y han podido comprobar "que les interesa todo, tanto ciencias como letras".

Amistad entre clase y clase


La 'Universidad de la experiencia' se enmarca dentro del programa de Envejecimiento Activo del área de Servicios Sociales de la Junta puesto que cumple una labor social "que evita muchas depresiones". "Buscamos que se relacionen socialmente porque hay muchas personas mayores que sufren de soledad. Les permite la posibilidad de salir de casa, de ir a la Universidad y de relacionarse con otras personas. El objetivo social es tan importante como el académico o cultural", apunta Teresa Llamazares.

Toman café juntos, comparten apuntes, realizan excursiones y construyen amistades que van allá de los pasillos del aulario. Pero apuntarse al Piex de la ULE no es fácil, por la altísima demanda que triplica una oferta que se sitúa en los 75 alumnos de nueva inscripción. En el mes de mayo se realiza un sorteo entre todas las solicitudes recibidas, pero este filtro no impide que el programa pueda llegar a "morir de éxito". A diferencia de cualquier carrera al uso, no se compensan las nuevas matrículas con los graduados salientes puesto que una vez dentro de la 'Universidad de la experiencia' se puede mantener en ella los cursos que se desee. Algunos alumnos llevan más de una década y para ellos se plantean itinerarios específicos que se renuevan constantemente. Por ejemplo, para 2018/2019 los más veteranos pueden elegir entre 'De la granja a la mesa', 'Grandes obras, grandes autores' o 'Del papiro al ordenador: cultura y poder'.

El rango de edad más habitual de los alumnos está entre los 60 y 70 años, aunque hay universitarios que ya han soplado 92 velas. El éxito del programa está justificado en la asistencia masiva a las clases (a las que acuden media hora antes para tomar asiento) y en la permanencia en el Piex que suele ser abandonado solamente por causas como enfermedad o tener que cuidar a un familiar. "Buscan el placer de enriquecerse culturalmente, es un gusto por saber", comenta la directora.

La asistencia es voluntaria y no se realizan exámenes, aunque como la curiosidad de muchos de estos universitarios demanda más información "se les deja archivos virtuales para que puedan continuar investigando o leyendo". "Para ellos cuestiones de ciencia o tecnologías son nuevas y ahí es donde más se nota la brecha generacional", asegura Llamazares.

Los estudiantes del Piex son tan aplicados que si algún profesor no puede impartir alguna clase esta debe recuperarse en otra fecha. Por ello, se merecen tanto como el que más su propio acto de graduación. Una ceremonia que se realiza con bandas, discursos y las mejores galas cada mes de mayo y en el que reciben un diploma acreditativo por su esfuerzo de tres años. "Les hace mucha ilusión porque, en este caso, van sus hijos y nietos a verles. Es el cuento al revés", bromea la directora.

Este viernes los universitarios del Piex celebraron su fiesta patronal, aunque cambiando las espichas por una misa y una conferencia sobre el derecho al honor de las personas fallecidas a cargo de la catedrática Pilar Gutiérrez Santiago. Además, visitaron el 'Centro de interpretación de León Romano' y compartieron una comida en el Hotel Real Colegiata. Este sábado a las ocho de la tarde cerrarán sus actos conmemorativos con un concierto de coral leonesa 'Cappella Lauda' en la iglesia de Santa Marina la Real, con entrada abierta al público en general. El lunes tocará volver a esa rutina que han elegido para demostrar que la vida universitaria va más allá de cualquier arruga y de la fecha de nacimiento que ponga un DNI.
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