"La educación tiene que encontrar en qué es bueno cada niño y potenciarlo"

Alac trabaja por la visibilidad y atención al colectivo de altas capacidades

Víctor S. Vélez
26/11/2018
 Actualizado a 17/09/2019
Laura Martínez, Ana Martín y Pablo Núñez, padres de niños con altas capacidades y miembros de Alac, durante su visita a la redacción de La Nueva Crónica. | SAÚL ARÉN
Laura Martínez, Ana Martín y Pablo Núñez, padres de niños con altas capacidades y miembros de Alac, durante su visita a la redacción de La Nueva Crónica. | SAÚL ARÉN
La Asociación Leonesa de Altas Capacidades (Alac) nació hace cinco años con el objetivo de servir como punto de apoyo y encuentro para las familias con niños y niñas catalogados con altas capacidades. Su presidenta, Laura Martínez, su fundador, Pablo Núñez, y su secretaria, Ana Martín, son a la vez padres de alumnos con altas capacidades y han contado a La Nueva Crónica su lucha diaria por romper «el estereotipo de niño cerebrito con gafas al que le salen fórmulas matemáticas de la cabeza». «Son niños normales, que les gusta jugar y estar con sus amigos», aseguran.

Actualmente en León están catalogados con altas capacidades 124 alumnos: 77 en Primaria, 37 en Secundaria, nueve en Bachillerato y uno en Educación Infantil. Unas cifras que suponen el 0,17 por ciento de la población escolar y que suponen una enorme brecha con el 10 por ciento de personas que cuentan con altas capacidades en el conjunto de la sociedad. Ante esto, las 53 familias de toda la provincia que componen Alac consideran que se deben renovar los tradicionales test de inteligencias que se hacen en los colegios, para avanzar en una detección que en los últimos años ha seguido una tendencia creciente.
En primer lugar, hay que diferenciar entre personas superdotadas y con altas capacidades. La superdotación hace referencia a un 2 por ciento de la población que tiene coeficientes intelectuales por encima de 130. Mientras que, según explican los padres de Alac, las altas capacidades implican tener puntuaciones muy altas, por encima del percentil 95, en algunas áreas concretas. «Personas brillantes en un ámbito», que suponen un grupo heterogéneo que se encuentra mayoritariamente camuflado por las calles, con enormes talentos para el cálculo, la memorización o la práctica deportiva.

Lucha contra los estereotipos

Precisamente ese es otro de los tópicos contra los que se revela Alac, los talentos son «tanto físicos como mentales». Con ese ejemplo deportivo, la presidenta de Alac explica su mayor reivindicación «que la Educación encuentre en qué es bueno el alumno y potenciarlo». «A Rafa Nadal encontraron que había que darle una raqueta y a Messi un balón. Eso es lo que hay que habría con cada niño y niña. No queríamos recurrir al tópico de Einstein, pero el genio es un 1 por ciento inspiración y un 99 por ciento de trabajo», reflexiona Laura Martínez.

De los 77 alumnos de Educación Primaria con altas capacidades, 60 son niños y tan solo 17 niñas. No obstante, Alac asegura que no existe ninguna correlación de género y que en el conjunto de la sociedad existen tantas mujeres como hombres con altas capacidades. «Las niñas suelen adaptarse mejor al ritmo de la clase, por lo que no se considera que estén incómodas y no se plantea hacerlas una evaluación», explica la presidenta poniendo el foco en el sistema de detección.

Un 10 por ciento de la población cuenta con altas capacidades en algún área de conocimientoUna detección que precisamente es más efectiva en casa que en el aula. Según los estudios, en los hogares se acierta cerca del 80 por ciento de las veces, porque es en el ámbito familiar cuando se pueden centrar mejor en sus intereses. «Los profesores, en cambio, solo aciertan en uno de cada tres casos porque suelen confundir alto rendimiento con altas capacidades», señala Laura Martínez.

Al igual que sucede con la cuestión del género, el número es superior en Primaria que en Infantil y Secundaria por problemas con la detección. En Secundaria se hacen menos pruebas de este tipo y en Infantil ni siquiera están programadas. Pese a ello, Alac considera interesante llevar estas evaluaciones a los primeros años de vida escolar. «De hecho, en Infantil puede ser más fácil detectarlo y les permitiría empezar Primaria un año antes», señala el fundador Pablo Núñez.


Altas capacidades en el aula

Para estos padres de niños y niñas con altas capacidades lo más importante es cumplir la legislación que exige atender las necesidades en el aula de este colectivo. «No hace falta que cada colegio tenga un laboratorio de física cuántica, pero sí que permitan que los alumnos puedan indagar más. A veces se encuentran con respuestas cortantes como eso no toca o eso lo damos el año que viene. No deben notar que hay un techo», explica Núñez.

«Enriquecer el talento que se haya podido detectar, sin descuidar el aprendizaje de otras materias». Los padres destacan el denominador común de la persistencia en los temas que les interesan. «Unos se interesan por ciencias, otros por humanidades. Otros por ambas y otros todavía no han encontrado qué les interesa. Otras veces, les gusta picar de todo un poco y se cansan en seguida», comenta la presidenta de Alac. Otras características comunes que sirven para la identificación son una capacidad rápida para aprender y relacionar conceptos.

Otro de los tópicos más habituales relacionados con la superdotación y las altas capacidades es que en un elevado porcentaje de los casos existe una inadaptación total a las aulas. Las estadísticas muestran que el fracaso escolar asociado a las altas capacidades se sitúa en torno al 30 por ciento. No obstante, desde Alac recriminan que estas cifras tendrían que ser mínimas porque realmente «no existe un problema de capacidad». «El fracaso llega no por falta de capacidades, sino por la pérdida de interés», asegura el fundador.

Una línea similar a la que sigue la actual presidenta, quien denuncia que muchos de estos alumnos llegan a la ESO «sin estrategias para enfrentarse a un examen o para preparar una materia, porque no saben estudiar». «Pasan por la Primaria sin ningún tipo de esfuerzo, sin ningún reto ni motivación», apunta al tiempo que recuerda que «las altas capacidades no terminan con la edad escolar».

Alac y ULE colaboran para que los futuros profesores puedan atender las necesidades de estos niñosPrecisamente por ello, al correo electrónico y a las redes sociales de Alac llegan todas las semanas mensajes de personas adultas que sospechan tener altas capacidades y son remitidos a gabinetes especializados. La mayoría de las consultas que reciben en la asociación son relativas a padres que quieren saber cómo actuar con sus hijos. «Para las familias es importante porque saben qué les pasa a sus hijos. Y también ellos, en ocasiones algunos van a casa y dicen que sienten que son tontos en clase. Ellos saben que les pasa algo, pero no saben qué y eso en la mente de un niño es muy peligroso», explica Ana Martín.

Desde Alac se asesora a las familias y se explica un procedimiento que comienza informando al tutor, quien le derivará al equipo de orientación del centro para que hagan las pruebas y empiecen a trabajar con estos niños. «Existen familias que el propio proceso les tira para atrás y, por eso, sus hijos o hijas no llegan a estar evaluados», asegura Martín.

Punto de encuentro

La asociación promueve una serie de actividades y excursiones con estos niños, que «al estar con otros compañeros que también preguntan mucho y tienen curiosidad se sienten más cómodos». «Hace poco fuimos a una charla de un astrofísico que llevaba muchísimas diapositivas preparadas para explicarles. No pasó de la primera, porque los niños son libres de poder preguntar», cuenta Laura Martínez.

Al margen de padres y alumnos, Alac también trabaja en la formación del profesorado para que sepa atender las necesidades de este tipo de niños y niñas, puesto que en los planes de estudio de Magisterio no tienen cabida. Por ello, por ejemplo, han lanzado un curso de extensión universitaria de 30 plazas que tuvo que ampliarse en diez más por el gran número de futuros profesores interesados.

Esta actividad está enmarcada dentro del convenio firmado hace dos años entre Alac y la Universidad de León (ULE). En este sentido también promueven una serie de charlas que se imparten a los futuros profesores antes de empezar sus prácticas para que sepan cómo identificar y atender a estos niños y niñas. «En los planes de estudio no hay créditos en altas capacidades», lamenta Laura Martínez.

Con el objetivo de adquirir mayor visibilidad, desde Alac también desarrollan unas jornadas anuales con una serie de ponencias y mesas redondas en la que los padres y profesores pueden obtener mayor información para potenciar el talento de sus hijos y alumnos. «Tanto con padres y profesores como con la sociedad en general, tenemos una experiencia muy positiva durante estos cinco años», concluye su fundador.

Desde Alac trabajan por explotar el talento de estos niños y niñas, diamantes en bruto para el futuro de la provincia. Algo que será mucho más fácil si el sistema educativo y las familias reman en la misma dirección.

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