La vendimia se extendió del 11 de septiembre al 28 de octubre, con una superficie inscrita de 1.322,84 hectáreas y una superficie productiva de 686,84 hectáreas, mientras que contó con 280 viticultores y 37 bodegas inscritos.
El total de uva recogida fue de 3.483.508 kilos, de los que 2.638.085 fueron de Prieto Picudo, 38.505 de Mencía, 267.590 de Tempranillo, 323.688 de Albarín y 205.440 de Verdejo. Una cantidad que supone supone una merma del 6,2 por ciento sobre la vendimia de 2018, cuando se recogieron 3.771.784 kilos y se sitúa por debajo de las expectativas del Consejo Regulador, cuya previsión inicial apuntaba a los cuatro millones.
Sin embargo, desde la DO León aseguraron que la pérdida de producción “se ve compensada por la excelente calidad de la uva caificada”, de manera que “la relación pulpa/hollejo es muy alta, lo que sin duda favorecerá especialmente a la elaboración de vinos tintos destinados a la guarda”, de igual manera que “en el caso de las variedades blancas ya se puede adelantar que propiciarán vinos con una gran carga aromática, especialmente los elaborados con Albarín, y en general de muy buena calidad”.
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