La devoción se hace notar en Castrotierra

Miles de personas acompañaron este sábado el regreso de la Virgen del Castro a su santuario

P. J. Abajo
13/05/2017
 Actualizado a 18/09/2019
La Virgen del Castro llegó a su santuario acompañada por pendones y cientos de devotos. | MAURICIO PEÑA
La Virgen del Castro llegó a su santuario acompañada por pendones y cientos de devotos. | MAURICIO PEÑA
Lejos de Fátima (Portugal), pero coincidiendo con la celebración del centenario de la primera aparición de la Virgen del Rosario que se conmemoró este sábado, 13 de mayo, miles de fieles, guiados por una larga hilera de pendones de toda la provincia y acompañados por las cruces parroquiales de decenas de pueblos de las comarcas de Astorga y La Bañeza, acompañaron a la Virgen del Castro en su regreso a su santuario después de haber permanecido en la capital diocesana desde el primer día del mes, cuando se inició la rogativa para pedir la intercesión de María ante la pertinaz sequía que sufre el campo.

Una hilera de pendones y de cruces parroquiales guiaron el paso de la Virgen desde Astorga al santuario A quinientos kilómetros de Cova da Iria, el lugar en el que un 13 de mayo de 1917 la Santísima Virgen María se apareció a Lucía, Francisco y Jacinta, para revelarles tres misterios que han marcado la tradición católica y para aconsejarles rezar el Rosario delante de Dios, con la misma fe que en Fátima, miles de bañezanos, astorganos, gentes de Maragatería, Cepeda, Sequeda, Órbigo, Vega del Tuerto, Jamuz, de La Cabrera y del Páramo, acompañaron a la talla en los veinte kilómetros que separan la sede diocesana y el santuario valdornés.

Tras la misa de las siete de la mañana y la despedida extramuros de Astorga, tal y como manda la tradición, el pendón de Santa Marina del Rey volvió a ser el que abrió la comitiva, siguiendo la regla de antaño, cuando era el pueblo que mayor cantidad económica aportaba para ocupar este puesto. A continuación, decenas de pendones hasta llegar a la enseña de Castrotierra y detrás las cruces parroquiales, con los Procuradores de la Tierra que, por turnos, portaron las velas con la misma devoción que han depositado en la Virgen del Castro para implorar la lluvia para los campos y con la misma firmeza que a lo largo de estos días han permanecido en la Catedral.

Al coincidir el centenario de la primera aparición en Fátima (Portugal), este sábado se ‘duplicó’ la devoción a María Son muchos los siglos de devoción, cumpliendo una tradición de origen feudal que se remonta a la época de Santo Toribio, obispo de Astorga, y cuya constancia documental está fechada en el año 1557. Desde entonces, decenas de veces la ‘Virgen de la Lluvia’ ha salido de su casa valdornesa en rogativa con la mirada de las gentes del campo puesta en el cielo, como en esta ocasión en la que el regreso de la talla milagrosa volvió a su lugar de culto –donde a su llegada se celebró una misa solemne presidida por el prelado asturicense– en una jornada en que la devoción católica a María cobra un sentido especial. Y después de la celebración religiosa, la romería se prolongó hasta bien entrada la tarde.

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