La batalla de Eulen continúa...

La sucesora de David Álvarez logra mantener el control del imperio, mientras los ‘díscolos’ vuelven a impugnar acuerdos aprobados este martes en la junta de accionistas

Susana Martín
01/02/2017
 Actualizado a 18/09/2019
María José Álvarez Mezquíriz, sucesora de David Álvarez, durante el funeral por su padre, fallecido en 2015. | DANIEL MARTÍN
María José Álvarez Mezquíriz, sucesora de David Álvarez, durante el funeral por su padre, fallecido en 2015. | DANIEL MARTÍN
Poco han cambiado las cosas en la familia Álvarez desde que el patriarca, don David, falleciera hace quince meses. Ni a peor, ni a mejor. Sus siete herederos continúan inmersos en una guerra abierta en la que no faltan filtraciones interesadas a la prensa ni declaraciones incendiarias entre los dos ‘bandos’. Este martes, tal y como ordenó el Tribunal Supremo, tuvo que repetirse una junta de accionistas de 2011 en la que se ‘bloqueó’ la entrada de los cinco hermanos ‘díscolos de la empresa.

Los díscolos esperaban tomar este martes el control en la junta de accionistas de 2011 que ordenó anular y repetir el Tribunal Supremo La lucha encarnizada se desató cuando cinco de los hermanos Álvarez Mezquíriz intentaron que el patriarca cediera las riendas del archirrentable negocio a sus herederos y éste consideró que no estaba dispuesto a que sus vástagos lo ‘jubilaran’. Allá por 2010, el patriarca fue relegado de su silla en el consejo de Eulen, pero tardó poco en recuperar el control, gracias a su mayoría accionarial y al apoyo de los dos hijos ‘leales’, María José y Jesús David, sus herederos universales desde que falleciera en 2015.

El hombre que creó un imperio de la nada, nacido en la localidad leonesa de Crémenes en 1927, a menudo se lamentaba en vida de no haber logrado transmitir a algunos de sus hijos la importancia de valores morales más valiosos que el poder y la riqueza. Más que molesto con quienes intentaron apartarlo de sus empresas, David Álvarez legó a cinco de sus hijos ‘sólo’ la legítima.

María José Álvarez, la más beneficiada por el patriarca, aún confía en  que la paz llegue al clan familiar "antes o después" El tercer elemento en discordia sería la tercera mujer del patriarca, que volvió a casarse en 2009 –con su secretaria– tras haber enviudado dos veces. Según publicaba La Otra Crónica en 2014, hay quien sitúa en ese tercer matrimonio la génesis de la ruptura familiar, ya que a ninguno de los hijos les entusiasmaba la idea de que su padre se volviera a casar –a los 82 años– con una mujer 25 años menor.

En todo caso, Álvarez habría establecido para Maite –que nunca ha salido de una discreción extrema– la asignación de una renta vitalicia de 12.000 euros mensuales, más otros tres millones de euros.

Antes de morir, Álvarez evidenció su total confianza en su hija María José al nombrarla albacea y sucesora al frente de Eulen. En una entrevista a El Mundo, y pese a haber resultado beneficiada por su padre, María José reconocía su hastío por el conflicto familiar y aseguraba echar de menos la unión: «Si me preguntas por qué me sacrificaría, me sacrificaría por eso, por la unión familiar».

Por el momento, y aunque varios de ellos confían en que la calma llegue antes o después, los siete hermanos Álvarez Mezquíriz –Juan Carlos, Pablo, Emilio, Elvira, Marta María, Jesús David y María José– continúan en pie de guerra.

Este martes, tras la junta de accionistas celebrada, los cinco ‘díscolos’ anunciaron a la agencia Efe que impugnarán los acuerdos aprobados, por considerar que «el procedimiento no se ha ajustado a Derecho».
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