"La Academia Básica del Aire aporta su granito de arena al desarrollo de León"

Entrevista al coronel director de la Academia Básica del Aire (ABA)

I. Herrera
01/06/2017
 Actualizado a 19/09/2019
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La Academia Básica del Aire (ABA) está de aniversario, 25 años formando en León, concretamente en La Virgen del Camino, a los suboficiales del Ejército del Aire. Una efeméride que han querido celebrar por todo lo alto e implicando a la sociedad leonesa.

– La Academia Básica del Aire cumple un cuarto de siglo en León, ¿qué balance hace?
– Lo primero que tengo que decir es que es una continuación. La formación de suboficiales lleva muchos años más, aunque la base en León lleve desde 1992, cuando se tomó la decisión de crear un único centro para formación de los suboficiales, una idea en su momento de vanguardia. Ahora los suboficiales del Ejército del Aire, que son una parte muy muy importante para nuestra operación, reciben una formación común. Y no sólo una formación técnica, que es básica para el desarrollo de su trabajo, sino que reciben también esa parte de educación que los militares necesitamos para cumplir nuestra misión, esos valores morales, militares, y la formación e instrucción militar que se necesita y que es muy específica. La verdad es que ha sido un éxito.

– ¿Cuáles son las vías de entrada a la Academia?
– Para ingresar en la academia hay varias formas, pero las dos básicas para un joven que venga de la calle es ser mayor de edad y, o bien tener el bachiller superior si va a ingresar sin titulación previa, o estar ya en posesión de un título técnico superior de formación profesional en una de las ramas que se adecúen a nuestros intereses. Y luego está también la promoción interna para personas que ya son militares, esto es concurso-oposición y está muy difícil.

– Más allá de la formación, ¿hace falta alguna cualidad?
– Para formar parte del Ejército del Aire hay que tener vocación y espíritu aeronáutico.

– ¿Y cómo estamos de vocaciones?
– He de decir que muy bien. La verdad que la nota de corte está muy alta. Sí despierta interés.

– Entonces, hay interés por entrar, pero ¿acaban todos?
– La tasa de éxito es muy alta, yo creo que por tres motivos. El primero, que los alumnos entran con nivel; el segundo, que les gusta lo que hacen, tienen vocación, y el tercero, que aquí les damos todas las facilidades para que estudien. Vamos, que en realidad, el que no acaba es porque no quiere.

– ¿Qué recuerda de sus años de formación y cómo ha cambiado el Ejército del Aire desde entonces?
– Recuerdo el primer día cuando vine aquí como director a la Academia que me asaltaron recuerdos de mi época de cadete y la verdad que hace ya unos cuantos años, pero hay algunas cosas que han cambiado muchísimo y otras que no tanto. Lo que no ha cambiado es esa formación en valores. Seguimos progresando pero, al final, como decía antes, requerimos un mínimo que no ha cambiado con el paso de los años. Va mejorando quizá, se reorientan los valores, el dar más importancia a unos u otros en función de la sociedad, de la misión. Y digo esto porque sí es cierto que no somos bichos raros, somos españoles, tenemos los mismos valores que la sociedad española, pero en algunos casos a alguno le damos una importancia fundamental para el cumplimiento de la misión.

– ¿Y lo que sí ha cambiado?
– Hay tres factores muy importantes que han hecho que las Fuerzas Armadas y, por tanto, también la Academia hayan evolucionado drásticamente. Uno, la entrada en la OTAN; dos, la profesionalización total de las Fuerzas Armadas, y tres, el ingreso de la mujer en el Ejército (aquí tenemos aproximadamente un 12% de alumnos que son alumnas). Y ha cambiado muchísimo la formación que yo recibí en los años 80 en la academia de oficiales. Hoy, para empezar, tenemos unos alumnos que vienen muy preparados, los jóvenes tienen unos estímulos que ya reciben desde pequeñitos que, en el mundo digital por ejemplo, les hace estar muy sueltos, y eso para nosotros es un reto. Es un reto porque tenemos que ir siempre por delante para ser capaces de enseñar algo. Y también en cuanto a la formación humana es diferente, pero está asociada a cómo es la sociedad hoy. Eso ha cambiado.

– Una de las grandes amenazas de la sociedad de hoy es el terrorismo yihadista...
– Nuestro objetivo principal siempre es proteger los derechos de los ciudadanos y que todos los ciudadanos podamos vivir en libertad. Y una amenaza para esa libertad es la amenaza que traemos desde el extremismo islamista. Y claro, en el Ejército del Aire, por supuesto, estamos preocupados y preparándonos para hacer frente siempre a esa amenaza.

– ¿Cuánta gente hay hoy en día en la Academia?
– Los alumnos, con carácter general, pasan con nosotros tres años, porque como decía, aquí hacen un título de técnico superior, formación profesional, y además reciben la formación militar, moral y física, que es necesaria, con lo cual tienen que transcurrir tres años. En estos tres años las promociones son aproximadamente de 220-240. Lo que hace que a día de hoy tengamos 668 alumnos, 668 futuros suboficiales.

– La ABA ha sufrido muchos cambios (físicos) últimamente...
– Esto es parte de un proceso muy largo, porque la Academia, igual que el Ejército del Aire, está en continua evolución, y no podemos descuidarlo. Sí es cierto que, desde que comenzó el nuevo modelo de formación –la primera promoción ingresó en el año 2011–, las inversiones que se han hecho y el esfuerzo que ha hecho el Ejército del Aire ha sido tremendo. La Academia ha dado un salto cualitativo en instalaciones muy importante. Desde dos edificio nuevos (uno estrenado en febrero) con alojamientos en camaretas a la adecuación de un buen número de aulas, tenemos talleres nuevos de electricidad, electrónica, de instalaciones eléctricas, y además estamos trayendo aviones de las unidades casi de última generación que son muy importantes para la formación de los mecánicos de mantenimiento para que los alumnos hagan prácticas sobre material real. Y la mejora de las instalaciones deportivas, también.

– ¿Qué supone para León albergar la ABA?
– Humildemente, yo creo que la Academia aporta su granito al desarrollo de León. Somos más de mil personas entre profesionales y alumnos que vivimos aquí. Formamos parte de León y lo damos todo por León. ¿Qué más aportamos? Pues que se vea a nuestros alumnos por la calle vestidos de uniforme, que la verdad es que yo creo que da alegría.

– ¿Cuáles son los principales retos?
– Estamos en mejora permanente, con lo cual, si hago la carta a los Reyes Magos, me sale muy larga, pero eso es lo normal. Pero los retos más importantes que tenemos ahora en marcha es que ha entrado en vigor un nuevo reglamento de especialidades y eso a nosotros nos va a suponer el impartir dos nuevos títulos de técnico superior el año que viene para nuevas especialidades, con lo que supone de adaptación de planes de estudio, profesorado… Que tengo que decir que en el profesorado, para los títulos, tenemos una colaboración magnífica también de la Junta de Castilla y León porque entre nuestros profesores hay un grupo de profesores civiles que son profesores de la Junta, aunque cuando están aquí son como uno más de la Academia. Este es el principal reto, la adaptación de los planes de estudio. Y también, llevamos en un trabajo desde 2014, nos estamos adaptando a la nueva normativa de seguridad aérea. Esto afecta al plan de estudios, a las instalaciones, al sistema de calidad, a los procedimientos... Es un requisito en el que pocos países han dado el paso ya, pero España ha sido uno de ellos, el Ejército del Aire, y nosotros, como centro de formación de los mecánicos de mantenimiento aeronáutico, estamos en esa línea y va muy avanzado el proyecto. Pero como digo, es muy ambicioso, porque no son reglas fáciles de cumplir y estamos en ello.

– Cuando tiene que despedir a los alumnos que terminan su formación en la Academia, ¿cuáles son esos consejos que siempre les da?
– Los podemos resumir en que no se descuiden, que sigan trabajando, en la Academia han recibido los primeros conocimientos, pero tienen toda una vida profesional por delante; que no se confíen a la suerte, porque hay que estar siempre preparados, y que tengan en cuenta que su misión, su trabajo, no es un trabajo normal, porque además de mantener los sistemas u operar los sistemas, ellos tienen que liderar personas, en algún momento, cada uno en su nivel, tendrá que liderar personas y para liderar personas hay que dar ejemplo, hay que tenerles respeto y hay que tener siempre tu punto de vista fijado en tus subordinados o tus compañeros.

– ¿De aquí saldrán para acabar trabajando en muy diversos puntos?
– Hoy hay tres especialidades diferentes, con lo cual tienen tres campos de trabajo completamente diferentes, pero además estarán en todas las unidades del Ejército del Aire por toda España.
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