Una reciente sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ratificó la naturaleza laboral del fallecimiento de un trabajador que se quitó la vida, vinculando el fatal desenlace con el conflicto laboral y la presión laboral sufrida en su entorno de trabajo.
En este caso, la prueba testifical y prueba pericial demostró un nexo causal directo entre el entorno laboral y el estado psíquico del empleado. El fallo desestimó el recurso del Ayuntamiento y la Mutua y confirmó la sentencia del Juzgado de lo Social nº 3 de León, al subrayar que la ruptura de la “presunción de laboralidad” requiere una prueba clara de que el acto fue producto de una voluntad libre y consciente, ajena al trabajo.
El abogado laboralista y profesor titular de la Universidad de Granada, José Sánchez Pérez, quien lideró el análisis jurídico de este fenómeno, señaló que este tipo de fallos son fundamentales para combatir la “invisibilización” de los accidentes de trabajo de origen psicosocial. “El estigma histórico y el tabú sobre la salud mental laboral a menudo llevan a ocultar la realidad laboral detrás de incidentes graves”, afirmó el experto.
La sentencia destacó que los problemas de salud mental en el trabajo deben tratarse con el mismo rigor que un accidente laboral físico, de esta manera se evita que los prejuicios limiten la investigación sobre el origen de las contingencias psicosociales.