La Junta gestiona en lo que va de 2026 un total de 136 avisos de avispa velutina

Los agentes medioambientales prevén que los avisos suban con fuerza hasta diciembre, al quedar visibles los nidos

09/09/2026
 Actualizado a 09/09/2026
Los nidos pueden alcanzar grandes dimensiones. | BOMBEROS AYTO LEÓN
Los nidos pueden alcanzar grandes dimensiones. | BOMBEROS AYTO LEÓN

Los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León en la provincia de León han gestionado desde principio de año un total de 136 avisos relacionados con la avispa velutina, según los datos trasladados a este periódico por el servicio de Medio Ambiente de la delegación territorial. De ellos, 121 procedieron de llamadas al teléfono de atención ciudadana 012 y los 15 restantes llegaron a través del Centro Provincial de Mando.

La gran mayoría de esos avisos, sin embargo, no correspondieron finalmente a la avispa asiática (Vespa Velutina), la especie invasora cuya expansión preocupa especialmente al sector apícola, sino a especies autóctonas. La más confundida con ella es la Vespa Crabro o avispa europea, de tamaño similar a la velutina pero de comportamiento y coloración distintos.

En 24 de los casos analizados, los Agentes Medioambientales confirmaron que se trataba efectivamente de nidos de Vespa velutina, que fueron neutralizados. El reparto de competencias en estas actuaciones distingue entre el medio natural, donde la retirada corre a cargo de los propios Agentes Medioambientales, y el casco urbano, donde son los ayuntamientos los encargados de intervenir.

En el ámbito urbano, no obstante, la norma general no es retirar los nidos de forma sistemática. La actuación se reserva para aquellos casos en los que el nido se localiza muy próximo a zonas de ocio y puede suponer un riesgo para la población, como piscinas, playas fluviales o campos de fútbol.

Al comparar la cifra con la de años anteriores, el nivel de avisos registrado este año es similar al del ejercicio pasado, aunque mantiene la tendencia al alza respecto a años previos. La mayor incidencia de la especie se sigue concentrando en la comarca de El Bierzo, donde las condiciones climáticas resultan más favorables para su propagación.

Las mismas fuentes anticipan que el número de avisos crecerá de forma significativa desde ahora y hasta el mes de diciembre. La razón está en el propio ciclo biológico de la especie: los nidos, que en otoño alcanzan su mayor tamaño, se vuelven mucho más visibles a medida que los árboles en los que suelen ubicarse pierden la hoja.

La experiencia de las últimas campañas confirma que buena parte de las llamadas que reciben los servicios de Medio Ambiente terminan por no corresponder a nidos de avispa asiática, sino de avispa común. Por ese motivo, el dato que mejor refleja la magnitud real del problema es el número de retiradas efectivamente realizadas por los Agentes Medioambientales.

En cuanto al papel del sector apícola, desde Medio Ambiente se subraya que la mayoría de los apicultores conocen bien el protocolo de actuación ante la presencia de la especie, por lo que rara vez recurren al aviso a través del 012 o del Centro Provincial de Mando.

La Vespa velutina nigrithorax es un avispón de origen asiático introducido de forma accidental en Francia en 2004 que hoy se encuentra prácticamente en todo el país vecino y en el norte de España y Portugal. Según la información de la consejería, su éxito como especie invasora se explica por su buena adaptación al clima y al entorno del norte peninsular y por la ausencia de depredadores naturales eficaces.

Se trata de un insecto que se alimenta de frutos maduros y de otros insectos, entre ellos otros himenópteros sociales, y que muestra una especial voracidad hacia las abejas, lo que la convierte en una amenaza directa para la actividad apícola. Su aspecto es fácilmente confundible con el de la avispa europea (Vespa crabro), aunque se diferencia por el color negruzco de su cuerpo —salvo la parte final del abdomen y de la cabeza, de tono anaranjado— y por la parte distal de las patas, de color amarillo.

Para hacer frente a su expansión, la Junta de Castilla y León mantiene una red de monitorización y trampeo con más de 150 trampas instaladas en colmenares y zonas próximas, revisadas quincenalmente durante dos campañas anuales, en primavera y en verano-otoño, en colaboración con los apicultores y sus asociaciones. Además, ayuntamientos y la propia Diputación de León, ofrecen líneas de ayuda para tratar de mitigar su impacto especialmente en esas explotaciones apícolas donde su incidencia es especialmente dañina.

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