La Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga, al igual que gran parte de la montaña leonesa, afronta un desafío crítico: la emigración juvenil desde las zonas rurales, que está afectando tanto a la producción alimentaria como a la gestión sostenible de los ecosistemas. Así lo recoge un reciente estudio sobre el nexo agua-energía-alimentos-ecosistemas (WEFE), elaborado en el marco del proyecto RES-MAB.
La migración de jóvenes ha provocado una notable disminución de la ganadería extensiva y la paralización de la trashumancia tradicional, con el consiguiente abandono de pastos y rutas históricas. A ello se suma la crisis del sector minero, que ha contribuido de forma significativa a la emigración masiva y al cierre de negocios locales.
El estudio, realizado por el Istituto Oikos y basado en encuestas previas llevadas a cabo por jóvenes de distintas zonas de León, pone de relieve que la participación de las mujeres en el sector primario sigue siendo limitada. Las jóvenes migran en mayor proporción en busca de oportunidades educativas y laborales, mientras que los hombres de mayor edad continúan dominando la toma de decisiones sobre el uso de la tierra. No obstante, comienzan a surgir señales alentadoras: mujeres jóvenes lideran iniciativas en apicultura y producción de calidad, demostrando que los modelos sostenibles pueden ser también inclusivos.
A pesar del panorama crítico, el estudio identifica oportunidades de recuperación. La apicultura y las fábricas de embutidos destacan como sectores con potencial para generar empleo juvenil. Asimismo, diversos proyectos muestran la viabilidad de modelos de negocio liderados por mujeres en la región. Entre los factores clave para retener población joven se encuentran el arraigo territorial, el acceso a tierras comunales y el apoyo técnico informal. Por el contrario, las principales barreras siguen siendo las cargas administrativas, la fragmentación en el acceso a la tierra y la carencia de servicios básicos. Las iniciativas más exitosas son aquellas que combinan la conservación del territorio con oportunidades económicas reales.

Para garantizar la sostenibilidad de la montaña, resulta imprescindible reforzar la participación juvenil, mejorar la visibilidad de las políticas públicas y facilitar el acceso a tierras y recursos. La convergencia entre apoyo institucional, capacitación técnica y modelos de negocio sostenibles se presenta como la vía más eficaz para revitalizar la región y preservar su riqueza alimentaria y ecológica.
El taller celebrado la pasada semana, con la participación de más de 30 personas -en su mayoría jóvenes de entre 18 y 35 años-, abordó desde una perspectiva de diálogo y participación la necesidad de avanzar hacia un modelo de cogobernanza transversal e intersectorial, con la implicación de todos los actores del territorio.
Los resultados de esta actividad serán analizados por el equipo técnico del Istituto Oikos, que dará a conocer las observaciones, conclusiones y recomendaciones resultantes. Estas servirán de base para el diseño de futuras acciones orientadas a fortalecer la participación juvenil y la cogobernanza en las zonas rurales de montaña.
Este encuentro constituye solo el primer paso de un camino que debe recorrerse de forma colectiva, apostando por la escucha activa, la participación de la juventud y el refuerzo de la cogobernanza, promoviendo el diálogo, el respeto a la diversidad y la construcción conjunta de decisiones adaptadas a la realidad del territorio.