Por orden, estas borrascas se llamarán Amelie, Bernardo, Cecilia, Daniel, Elsa, Fabien, Gloria, Herve, Inés, Jorge, Karine, Leon, Myriam, Norberto, Odette, Prosper, Raquel, Simon, Teresa, Valentín y Wanda.
Las borrascas solo se nombran cuando se prevén condiciones que den lugar a la emisión de alertas de viento, naranja o rojo, y que en el caso de España, alcancen rachas máximas superiores a los 90, 100 y 110 kilómetros por hora en función de las zonas, lo cual no impide que vengan acompañadas de precipitaciones. Es decir, solo se nombran aquellas que puedan producir un gran impacto en bienes y personas, aunque no será necesario que experimenten un proceso de ciclogénesis explosiva.
Según explica la Aemet, el hecho de nombrar a las borrascas con gran impacto favorece que la comunicación sea más efectiva ante un episodio adverso de viento, que también suele llevar asociados fenómenos costeros adversos y en muchas ocasiones también problemas relacionados con la nieve y la lluvia.
El primer servicio meteorológico que prevea emitir avisos de nivel naranja o rojo dará nombre a la borrasca, siguiendo la siguiente lista preestablecida.
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