Llamas no quiere airear detalles sobre la factura de ese encargo, «porque ella en vida se negó a hablar de ello». El artista recuerda que fue «bien atendido», que fue él quien fijó el precio y que le pagaron «con normalidad y pronto».
Carrasco se desplazó al estudio del pintor «cinco o seis veces», fue supervisando los avances en fotos, «y al menos a mí me dijo que estaba muy contenta con el resultado», explica él.
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