Un equipo investigador de la Universidad de León (ULE) ha publicado un estudio en el que demuestra que es posible mejorar la eficacia de un antibiótico clásico combinándolo con un compuesto natural.
La investigación se centra en Rhodococcus equi, una bacteria capaz de sobrevivir dentro de los macrófagos, células del sistema inmunitario encargadas de eliminar infecciones. Esta capacidad de vida intracelular dificulta el tratamiento, ya que muchos antibióticos pierden eficacia una vez que la bacteria se encuentra protegida en el interior celular.
En el trabajo, los investigadores evaluaron más de 3.000 compuestos naturales y detectaron que la cinchonidina, combinada con eritromicina, produce un efecto sinérgico que reduce de manera significativa la carga bacteriana intracelular. Los experimentos sugieren que este efecto se asocia con un aumento del estrés oxidativo en la bacteria, lo que potencia la acción antibiótica.
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