La Junta de Castilla y León ha iniciado los trámites para declarar Bien de Interés Cultural, con categoría de Vía Histórica, la Calzada de la Plata y los itinerarios históricos que unían las ciudades romanas de Emerita Augusta, la actual Mérida, y Asturica Augusta, la actual Astorga.
La declaración sitúa a Astorga como uno de los puntos clave del expediente, al ser el destino final de esta red de comunicaciones de origen romano en el noroeste peninsular. En el caso de la provincia de León, el trazado protegido afecta parcialmente al territorio provincial y se corresponde con el itinerario que enlaza el yacimiento de Petavonium, en Rosinos de Vidriales, en Zamora, con Astorga.
La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte pretende proteger con este procedimiento una compleja red de vías romanas que, a lo largo de los siglos, mantuvo su importancia histórica, territorial y cultural. A estos antiguos caminos se superpusieron después rutas jacobeas y vías pecuarias, lo que refuerza el valor patrimonial de un eje que conectó el sur de la Península con el noroeste y que en Astorga enlaza con el Camino Francés hacia Santiago de Compostela.
El nuevo expediente sustituye al incoado en 2001, cuando se planteó la protección del trazado completo de la Calzada de la Plata en Castilla y León como Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico. La Junta archiva ahora aquel procedimiento y abre uno nuevo bajo la categoría de Vía Histórica, una figura que considera más adecuada para proteger la realidad material de estos itinerarios romanos.

La Calzada de la Plata es uno de los grandes caminos históricos del occidente peninsular. Su recorrido tradicional une Mérida y Astorga, dos ciudades fundadas en el siglo I tras la conquista augustea del norte de Hispania. En Castilla y León atraviesa por completo las provincias de Salamanca y Zamora y afecta también, en su tramo final, a la provincia de León.
El expediente identifica cuatro itinerarios. El primero corresponde a la Calzada de la Plata ya incoada en el año 2001. A este se suman otros tres trazados: uno entre Salamanca y Villalazán, en Zamora; otro íntegramente zamorano, entre Villalazán y el yacimiento de Petavonium, en Rosinos de Vidriales; y un cuarto itinerario entre esta última localidad y Astorga, que incorpora la conexión histórica con la provincia de León.
La delimitación de estos trazados se ha basado en documentación bibliográfica, investigaciones arqueológicas recientes, datos epigráficos, cartografía histórica, fotografía aérea y documentación de la propia Consejería de Cultura, Turismo y Deporte.
La Junta distingue dentro de los cuatro itinerarios varios ámbitos de protección en función del estado de conservación y del grado de conocimiento de cada tramo. Así, se diferencian trazados conservados, conocidos y supuestos o no reconocibles, con distintos niveles de protección arqueológica.
En suelo rústico o urbanizable se establece una franja de protección de doce metros, seis a cada lado del eje del trazado. En suelo urbano, la delimitación y el área de protección arqueológica se limitan a la anchura de la calle, vía, plaza o espacio público afectado, sin incluir los inmuebles que recaen sobre esos espacios.
Con este procedimiento, la Junta busca proteger de forma más precisa una realidad histórica compleja: la red de calzadas romanas que atravesaba Castilla y León para unir dos enclaves fundamentales de la Hispania romana, Mérida y Astorga, y que en la provincia de León conserva un papel esencial como tramo final de la vía hacia Asturica Augusta.