El impuesto de circulación en León oscila entre los 20 y los 210 euros

El impuesto se paga en función de la potencia fiscal del vehículo, en el caso de turismos

Ical
22/03/2026
 Actualizado a 22/03/2026
Una docena de coches de superlujo recorrieron aparcados en el restaurante Golpejar. | L.N.C.
Una docena de coches de superlujo recorrieron aparcados en el restaurante Golpejar. | L.N.C.

Salamanca es la capital de provincia con el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica más alto de Castilla y León y también figura entre las ciudades más caras de España, lista de la que este año salió Valladolid, tras aprobar una rebaja del diez por ciento en todos los tramos.

Mientras un vehículo tipo medio, de 11,99 caballos de potencia fiscal, paga en Salamanca 67,76 euros, en Zamora el impuesto es un 27,57 por ciento más barato, hasta los 49,08 euros. Tras Salamanca, el impuesto más caro para este tipo de automóviles lo tiene Soria, la única capital de provincia de la Comunidad que lo ha subido este año con 64,88 euros, seguida de Burgos (62,62 euros). Tanto en Segovia como en Ávila está en 60,66 euros; en León en 58,50 euros y en Valladolid en 61,34 euros.

Según un estudio elaborado por Automovilistas Europeos Asociados (AEA), donde se pone de manifiesto las enormes diferencias que existen entre ciudades, mientras este tipo de vehículo paga en Santa Cruz de Tenerife 34,08 euros, en Madrid son 59 euros, en Barcelona 68,16 euros y en San Sebastián 89,25 euros. Es decir, un 161 por ciento más caro en San Sebastián que en Tenerife.

Por el contrario, entre los ayuntamientos más caros, según cita la AEA en su informe, también aparecen Vitoria, Bilbao, Gerona, Tarragona, Lleida, Ciudad Real, Jaén, Granada, Huelva, Salamanca, Santander y Cádiz. En el lado opuesto se sitúan, además de Tenerife, Zamora, Palencia, Badajoz, Cáceres y A Coruña.

Este impuesto, creado en España hace treinta y seis años en sustitución del impuesto de circulación de vehículos -conocido también como “el numerito”-, genera unos ingresos anuales de 3.000 millones de euros a las haciendas locales. Solo en el caso de Castilla y León, la recaudación asciende a 172 millones de euros.

El impuesto se paga en función de la potencia fiscal del vehículo, en el caso de turismos; en función de la cilindrada, en el caso de las motos; y el peso y número de asientos, en el caso de los camiones y autobuses, respectivamente, de acuerdo con una tarifa mínima establecida para todo el territorio nacional, a excepción de los territorios históricos del País Vasco y Navarra. Sin embargo, la ley permite a los ayuntamientos incrementar discrecionalmente dichas cuotas, pudiendo llegar a cobrar hasta el doble de la tarifa mínima, situación que ocurre en 8 de las 52 capitales de provincia españolas, según recoge el informe de AEA.

En el caso de los turismos de alta gama, solo Ávila, Salamanca y Zamora aplican el máximo de 224 euros. En este caso la tarifa más barata corresponde a Segovia con 199,36 euros, seguida de Valladolid (201,60 euros), Burgos (205,80 euros), León (209,40 euros), Palencia (215,25 euros) y Soria (218,05 euros).

Pero según el informe de AEA las diferencias de tarifas no sólo se producen entre las capitales de provincia de distintas comunidades autónomas sino también entre ayuntamientos de una misma provincia. Así, por ejemplo, la tarifa que cobran los municipios madrileños de La Hiruela, Patones o Las Rozas de Puerto Real, es siete veces más barata que la que se cobra en Madrid capital; o dentro de Cataluña, la que cobra el municipio de Rajadell o Aguilar de Segarra es ocho veces inferior a lo que se cobra en Barcelona.

Este hecho ha motivado el que numerosas empresas de renting y alquiler de coches hayan concentrado la matriculación de sus flotas en pequeños municipios en los que han abierto sucursales por su fiscalidad baja. A cambio, cada año les toca la lotería del “numerito” por el ingreso que reciben por el impuesto de unos vehículos que ni siquiera circulan, ni van a circular nunca, por esa población.

Paraísos fiscales

La AEA explica que el origen de este fenómeno de los “paraísos fiscales municipales” se inició a raíz de la eliminación del indicativo provincial de las matrículas españolas, en septiembre del 2000, lo que permitió a los propietarios de grandes flotas de vehículos destinados al alquiler de coches y al renting concentrar la matriculación de sus vehículos en municipios con una baja fiscalidad.

Tal es el caso de diez municipios españoles (Moralzarzal, Venturada, Navacerrada, Las Rozas de Puerto Real, Robledo de Chavela, Brunete, Collado Mediano y Patones, en Madrid; Finestrat, en Alicante; y Tejeda, en Gran Canaria) -con una población de entre 600 y 15.000 habitantes- en los que se matriculan aproximadamente el 35 por ciento de los coches de empresa de España, es decir, 244.921 turismos sobre un total nacional de 694.559 unidades.

En el estudio, la AEA recoge un listado de 25 ayuntamientos en los que el número de vehículos de nueva matriculación supera el número de habitantes censados, llegándose a alcanzar índices de motorización muy superiores a los de EEUU o Japón, como es el caso del municipio madrileño de La Hiruela, con 88 habitantes, en el que el pasado año se matricularon 69 vehículos por habitante.

Los municipios considerados “paraísos fiscales” en el informe de la AEA son los siguientes: La Hiruela (88 habitantes), Las Rozas de Puerto Real (579), Patones (617), Venturada (2.622), Robledo de Chavela (4.818), Navacerrada (3.311), Moralzarzal (14.772), Collado Mediano (7.722) y Brunete (11.287), en la Comunidad de Madrid; Sarratella (113), en Castellón; Aguilar de Segarra (292), Rajadell (597) y Les Cabanyes (1.060), en Barcelona; Escorca (199), en Mallorca; Retascón (77), en Zaragoza; Tejeda (1.806) en Las Palmas; Montejaque (945) y Macharaviaya (518), en Málaga; Puebla de San Miguel (53) y Castielfabib (284), en Valencia; Benidoleig (1.245) y Finestrat (9.919), en Alicante; Cañada de Calatrava (99), en Ciudad Real; y Bràfim (697) y Figuerola (342), en Tarragona.

Archivado en
Lo más leído