Sara García, que devolvió los elogios a Pablo, hizo hincapié en que en los últimos meses ha habido una pregunta a la que han tenido que responder en múltiples ocasiones: «¿Qué tiene León?». Tiene, en su opinión, «además de la mayor densidad de astronautas de todas las ciudades europeas» –respuesta que provocó una sonrisa entre público del Auditorio durante el acto– «una cultura y un patrimonio histórico únicos y ricos», una «gastronomía exquisita» que hará que «a estas alturas ya vaya a ser imposible que la cecina se consuma en microgravedad en algún momento» y tiene «a miles de leoneses y leonesas que han hecho grandes contribuciones a la sociedad, personas tenaces, trabajadoras, comprometidas y con una gran pasión por su ciudad y por su región» y ella, dijo, se siente una de esas personas. Apuntó, además, que gracias a su elección, la de ella y la de Pablo por parte de la Agencia Espacial Europea (ESA), «se ha hablado mucho de León y sus posibilidades». «León ya estaba en el mapa», advirtió, «pero ahora también estará en otros aún por definir, más allá de nuestro planeta». Sara García hizo también referencia a ese «orgullo» que aseguró que la gente de León siente por su tierra y por eso quiso hacer a todos partícipes de ese reconocimiento que este lunes recibieron, el de Hijos Predilectos de León. «Este título no es solo para Pablo y para mí, sino que es para todos vosotros, porque como comunidad todos juntos hacemos de León un lugar cada vez mejor. Por mi parte tengo el compromiso y la determinación de devolver lo que esta ciudad me ha brindado y contribuir a que nuestra tierra siga siendo ese lugar tan maravilloso que ya es», subrayó.
El alcalde de León, José Antonio Diez, fue el encargado de entregarles este reconocimiento que hace que los nombres de Pablo y Sara se sumen ya a una lista, la de Hijos Predilectos, a la que confió en que puedan añadirse pronto nuevos miembros «con grandes historias detrás». «No hay dos jóvenes científicos españoles más conocidos que ellos» actualmente, advirtió Diez, que reconoció que ambos «han conseguido llegar a un nivel en sus carreras que desde luego muy pocas personas consiguen. Han logrado un reto al alcance de muy pocos», consideró, y lo han hecho con trabajo y esfuerzo. «Su elección abre para ellos una carrera nueva que puede llevarles a la luna», dijo, pero que por el momento les llevará a una «preparación máxima, unas pruebas complejísimas» y a ocupar desde ya «un papel destacado en la historia y en la ciencia». «Quizá ni ellos mismos se atrevieron a soñar con llegar tan alto ni tan lejos, pero ellos soñaron con hacer cosas grandes, seguro, y sé que lo soñaron porque trabajaron para ello», estimó Diez, que reconoció también que la Universidad de León, en la que ambos estudiaron, es «un punto de partida excepcional para cualquier carrera profesional». «No es necesario irse fuera de la ciudad para empezar a trabajar los sueños», animó asegurando que ellos, Pablo y Sara, «son el ejemplo», nuevos ‘hijos’ de León que llevarán sus raíces allí donde vayan y que han demostrado que «se puede soñar todo y que, trabajando, todo se puede conseguir».
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