Entre las precisiones que planteó ayer y por las que los abogados defensores plantearon sendas protestas, se encuentra el error de tipo topográfico al que se aludió durante el proceso y que a su juicio influyó en decisiones posteriores erróneas. «Pensaban que la planta superior estaba mucho más encima de lo que estaba realmente. Los tiros posteriores calaban a la bóveda y eso, creo, causó, que no se tomaran otras medidas reactivas ante la existencia de bóveda», declaró. «Es indiscutible que desconocían dónde se encontraban en relación con la planta superior», reiteró. Respecto a la ubicación de los electroventiladores, precisó que sí cumplía las normas básicas de seguridad minera y la ITC (Instrucción Técnica Complementaria), aunque mantuvo que no se tuvieron en cuentan los datos de monitorización ambiental «que evidenciaban las deficiencias del sistema de ventilación y su inadecuada ubicación», algo que refirió sobre el taller afectado y que hizo extensible a todo el pozo minero.
Así, añadió que si bien resulta imposible predecir un fenómeno gasodinámico de la magnitud del ocurrido, con una invasión masiva de grisú, señaló que había «indicios de riesgo» y que «no se tomaron las medidas suficientes ante los avisos de que se desprendía mucho metano y que existía bóveda, pero sí se tomaron medidas que no sirvieron para proteger la explotación frente a ese fenómeno».
También reseñó deficiencias en la estructura organizativa de la compañía cuando ocurrió el accidente. «El tajo estaba bien llevado pero el resto de las cosas no funcionaban en la mina. ¿Qué funcionaba adecuadamente? Pues no lo sé», manifestó. Por su parte, el ingeniero de Minas José María Rivas Cid, testigo perito que elaboró un informe sobre la monitorización y ventilación de la explotación, que prestó ayer declaración, manifestó que las medidas tomadas por la compañía en la materia eran «más que adecuadas». A su juicio, la tragedia se produjo por un fenómeno gasodinámico y no por por un derrumbamiento de bóveda. El que fuera jefe del Servicio de Topografía de la Hullera Vasco Leonesa cuando ocurrió el siniestro, José Ramón Fernández, compareció también como testigo perito y respondió a numerosas preguntas sobre el error detectado en un plano de la galería siniestrada. «Hubo un error en la representación de la galería y se subsanó», reiteró.
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