Fernando Grande-Marlaska que exigió “actos y conductas que se correspondan” quiso dejar claro que “no se puede quitar ningún ápice de gravedad” a unos hechos que “dicen que hay todavía mucho que hacer en educación y comportamiento”.
“Imaginad si tenéis un hijo que pudiera ser capaz de decir esas barbaridades en público, antes de decirlo se debería sentir absolutamente abochornado, avergonzado y darse la vuelta, no cabe ni el poder considerarlo ni una broma ni una salida de todo”, expuso ante los medios de comunicación tras acudir al desfile de la Guardia Civil en León.
El ministro resaltó la existencia de “un poco de convencimiento” en las palabras de quienes profirieron los insultos, ya que “si uno no está mínimamente convencido de lo que dice, no lo hace”, al tiempo que consideró que “lo de valerse del grupo es una absoluta cobardía”.
Finalmente, Grande-Marlaska depositó su esperanza en que lo ocurrido haya hecho a todo el mundo ser consciente de que “todavía que hacer mucho en educación, comportamiento, tolerancia” y de que “todavía hay mucho que hacer en España”, aunque sea “triste decirlo tras más de 40 años de democracia y políticas de igualdad real”.
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