El Gracioso volvió a Nogar

Nogar, pueblo cabreirés en el que apenas queda en invierno una docena de habitantes, recupera vecinos cuando llega la fiesta de San Lucas y son numerosos los que regresan a una cita tradicional con este personaje vinculado a las mascaradas

18/10/2026
 Actualizado a 18/10/2026
El Gracioso, personaje central de las fiestas de San Lucas, volvió a ser la alegría de la fiesta para los vecinos de Nogar que regresan cada año para esta celebración.
El Gracioso, personaje central de las fiestas de San Lucas, volvió a ser la alegría de la fiesta para los vecinos de Nogar que regresan cada año para esta celebración.

La localidad cabreiresa de Nogar vivió el pasado sábado  una animada celebración en honor a San Lucas, una jornada  para la convivencia y el reencuentro de vecinos que, aunque residan lejos de su pueblo natal, regresan para mantener vivas sus raíces y compartir con los suyos una de las citas más especiales del calendario local. 

En invierno, Nogar apenas cuenta con una docena de habitantes. Sin embargo, cuando llegan sus fiestas, el pueblo recupera por unos días todo su bullicio y su vitalidad. Las calles vuelven a llenarse de voces conocidas, abrazos y conversaciones que se retoman como si el tiempo no hubiera pasado. La celebración de San Lucas se convierte así en mucho más que una fiesta patronal: es una oportunidad para reencontrarse, fortalecer los lazos de amistad y familia y demostrar que el sentimiento de pertenencia a un lugar permanece intacto, por muchos kilómetros que separen a sus gentes de él.

Uno de los grandes protagonistas de la jornada fue, una vez más, el Gracioso, personaje típico de Nogar y figura vinculada a las tradicionales mascaradas de la comarca. Con su carácter desenfadado y su particular manera de animar la fiesta, volvió a hacer las delicias de los asistentes, sumándose a la celebración y compartiendo con vecinos y visitantes una jornada en la que la tradición y el buen humor fueron de la mano. Su presencia constituye una de las señas de identidad más características de la fiesta y contribuye a mantener vivo un patrimonio cultural que forma parte de la memoria colectiva del pueblo.

La plaza se convirtió en el corazón de la celebración. Allí tuvo lugar la comida comunitaria, uno de los momentos centrales de la jornada, en la que vecinos, familiares y amigos se sentaron juntos alrededor de la mesa para disfrutar de la buena compañía. En un ambiente de fraternidad y alegría, la comida sirvió para estrechar vínculos, compartir recuerdos y celebrar, todos unidos, el día de su patrón. La buena música puso el acompañamiento perfecto a una jornada en la que no faltaron las risas, las conversaciones animadas y las ganas de disfrutar.

Al día siguiente, los responsables del bar durante las celebraciones agasajaron a los presentes con un dúo musical y a la noche tras el baile unos excelentes pinchos y castañas asadas, un detalle que fue recibido con agrado y que contribuyó a prolongar el ambiente festivo. Entre el sabor de las castañas, la buena compañía y las ganas de seguir compartiendo momentos, la velada se convirtió en otro de esos recuerdos que dan sentido a las fiestas de los pueblos.

Nogar volvió a demostrar que un pueblo no se mide por el número de habitantes que tiene durante el invierno, sino por la fuerza de los vínculos que unen a sus gentes. San Lucas fue, una vez más, la excusa perfecta para volver a casa, compartir mesa, música y risas, disfrutar del Gracioso y rendir homenaje al patrón.

Una fiesta que deja buen sabor de boca y que confirma que, mientras sus vecinos sigan regresando y mantengan vivas sus costumbres, Nogar seguirá conservando aquello que la hace especial: su identidad, su tradición y el orgullo de sentirse parte de un pueblo que siempre tiene las puertas abiertas para los suyos. 

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