García Rioja: "¡Echaos todos León al hombro, que este paso no podemos llevarlo solos!"

El pregonero se definió como un "suplente" al que le ha llegado su turno después de haber sido "un niño que soñaba con ser papón"

21/03/2026
 Actualizado a 21/03/2026
Carlos García Rioja, pregonero de la Semana Santa de León 2026. | FERNANDO OTERO
Carlos García Rioja, pregonero de la Semana Santa de León 2026. | FERNANDO OTERO

La voz de Carlos García Rioja resonó con tono íntimo y colectivo en el Auditorio Ciudad de León con el pregón de la Semana Santa de León, un discurso que no quiso ser propio, sino compartido. “Uno de los vuestros” –como él mismo se definió y como tituló su pregón– construyó una crónica emocional de la ciudad y de sus cofradías de León, pero también de sus gentes de sus gentes.

Desde el primer instante, el pregonero supo romper la distancia solemne del atril haciendo referencia a una escena reconocible para cualquier papón: el pase de lista. Ese ritual previo a las procesiones de Semana Santa se ha convertido en metáfora del ADN cofrade. Braceros, portadores de enseres, banderas, navetas e incensarios, titulares y suplentes… una sucesión de nombres que no son sólo identidades, sino memoria viva, herencia y pertenencia. Con ese recurso, García Rioja dejó claro que su intervención no era un discurso al uso, sino una prolongación de la propia procesión:

─– Franco López, Marta.
─– Sí.
─– Jáñez Gallego, Manuel.
─– Presente.
─– Caballero Chica, Javier.
─– Aquí.
─– Fernández Zardón, Javier. Hermano Motorines.
–─Está aparcando…

La emoción de un “suplente”

El pregón avanzó como lo hacen los pasos: con ritmo, con esfuerzo y con emoción contenida. El orador se presentó como un “suplente” que llega a su turno consciente del peso de quienes le precedieron y “nervioso ante una puja que se prevé inolvidable” y en la que se disponía a “disfrutar de cada raseo, metiendo el hombro con fuerza, pero calibrando la misma para llegar al final”. Lejos de adoptar una posición grandilocuente, optó por la cercanía y reivindicó su condición de uno más en la comunidad cofrade de León. “Este pregón no es mío, es vuestro”, insistió en varias ocasiones. Y lo sostuvo con una larga enumeración de perfiles que hacen posible la Semana Santa leonesa. Nadie queda fuera.

Y tampoco faltó la mirada a la memoria. García Rioja dedicó uno de los pasajes más sentidos a quienes ya no están, recordando que también ellos siguen “procesionando” en el recuerdo colectivo. Con nombres propios y anécdotas, construyó un homenaje que mezcló nostalgia y gratitud: Cachafeiro, Jesús Sanz, Jandrín Morán, Nicolás Turienzo, Luis Ángel Fraile, Nacho Gil, Menchu, Carmelo Luna, José Luis Tascón, Joaquín Cano, Froilán Blanco, José Manuel Alonso Régil, Fernando Ónega...

El pregón fue también una llamada a la autenticidad. Frente a la tentación de vivir la Semana Santa de León como espectáculo o rutina, el orador invitó a sentirla desde dentro, a dejar el móvil a un lado y a recuperar el latido verdadero de la tradición. Recordó además la fragilidad del tiempo –marcada por la pandemia reciente– para insistir en que cada celebración puede ser la última y, por tanto, debe vivirse con intensidad.

En su tramo central, el discurso se transformó en una narración casi novelada: la historia de un niño que soñaba con ser papón en León. Ese relato, claramente autobiográfico, sirvió para explicar cómo se forja una vocación cofrade, desde los juegos infantiles hasta el compromiso adulto. A través de esa historia, el pregonero trazó también la evolución de la Semana Santa de León en las últimas décadas, desde una celebración más reducida hasta el modelo actual, diverso y en constante crecimiento.

La parte final del pregón adoptó un tono más ceremonial, recorriendo día a día la Semana Santa leonesa como si se tratara de una guía emocional. Desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, García Rioja dibujó un mapa sentimental de la ciudad de León, donde cada procesión, cada calle y cada gesto adquieren un significado profundo. No fue una enumeración fría, sino una evocación viva, cargada de imágenes, sonidos y recuerdos.

El cierre llegó con una apelación directa a todos los cofrades: “¡Echaos todos León al hombro, que este paso no podemos llevarlo solos!”. Con esa frase, el pregonero sintetizó el espíritu de su intervención: la Semana Santa como identidad colectiva, como esfuerzo compartido y como expresión de fe y tradición. Y, fiel a su planteamiento inicial, terminó pidiendo un hueco entre los suyos, no como protagonista, sino como uno más.

Así, el pregón de la Semana Santa de León 2026 pronunciado por Carlos García Rioja no fue más una declaración de pertenencia que una alocución inaugural. Una crónica emocional que convirtió la palabra en procesión y que recordó, con fuerza y sencillez, que la Semana Santa de León se explica mejor desde dentro, desde quienes la sienten como parte inseparable de su vida.

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