El futuro del biogás se debate entre energía, residuos y territorio en Cistierna

El encuentro puso sobre la mesa el proyecto de Vidanes y cuestiones como los olores, el agua, la seguridad, o las dudas en torno a él

28/09/2026
 Actualizado a 28/09/2026
Un momento del foro informativo celebrado en Cistierna. |  ESTEFANÍA NIÑO
Un momento del foro informativo celebrado en Cistierna. | ESTEFANÍA NIÑO

Cistierna puso este lunes sobre la mesa el futuro de las energías renovables en el medio rural y, de manera especial, las oportunidades y los interrogantes que acompañan a la implantación de nuevas instalaciones. El Hotel Puerta Vadinia acogió una jornada abierta que reunió a expertos y representantes de los sectores agrario y energético en un debate marcado por el proyecto de planta de biogás planteado en Vidanes.

La cita permitió abordar desde distintas perspectivas el papel que pueden desempeñar las energías renovables en el desarrollo económico de los pueblos, así como su relación con la actividad agroganadera y la economía circular. Un debate en el que también estuvieron presentes algunas de las principales cuestiones que generan preocupación cuando se plantean este tipo de instalaciones, como los olores, la calidad del aire y del agua, la seguridad o el tráfico asociado al transporte de residuos y materias primas.

En este contexto, se desarrolló una mesa redonda en la que participaron Marcos Caviró, director de Asuntos Públicos de la Asociación Crecemos; Jacobo Canseco, director de Energías Renovables de Axpo; Carlos Boné, alcalde de Valderrobres (Teruel), y Elvia Rodríguez, subgerente de Apaycachana.

La jornada se inició con la intervención de Antonio Morán, catedrático e investigador del grupo de Ingeniería Química y Ambiental del Instituto de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Universidad de León, quien abordó el proceso de digestión anaerobia con el objetivo de explicar su funcionamiento, las materias primas que utiliza, los productos que genera y sus posibles ventajas y problemas.

Morán incidió especialmente en la importancia de analizar «la cantidad de materia que entra y la cantidad de materia que sale», más allá de la propia producción de biogás, que posteriormente puede convertirse en energía renovable. En este sentido, explicó que entre las materias primas se encuentran fundamentalmente «los residuos del ganado vacuno, estiércoles y el encamado», además de otros materiales residuales de distintas industrias que pueden incorporarse en menor cantidad.

El proceso genera un digestato que, aunque reduce poco su volumen respecto al material de partida, presenta algunas ventajas, ya que «huele menos» y contiene «menos cantidad de microorganismos o de posibles contaminantes que se han eliminado». Además, señaló que el posterior compostaje permite obtener «un producto de mayor calidad desde el punto de vista agronómico».

Entre los ponentes se encontraba también Jacobo Canseco, director de Energías Renovables de Axpo, quien, en declaraciones a la prensa momentos antes del inicio del acto, explicó la relación de la compañía energética con Apaycachana, a la que acompaña desde hace más de una década en la búsqueda de soluciones para afrontar sus necesidades energéticas.

Canseco señaló que los estándares de sostenibilidad que se exigen actualmente en la producción y el consumo de energía son cada vez mayores y que «hace 10 años eran impensables». En este sentido, explicó que el trabajo desarrollado junto a la empresa ha pasado por analizar distintas alternativas de generación y avanzar en el uso de un gas «cada vez más renovable», así como por buscar un aprovechamiento energético de los residuos que ya gestiona Apaycachana. El objetivo, apuntó, es avanzar hacia una mayor autonomía energética y «depender menos también del exterior».

Canseco puso además como ejemplo un proyecto desarrollado por Axpo con una granja en Cataluña, que comenzó a inyectar energía en 2022. Según explicó, la iniciativa comenzó a plantearse durante la pandemia y permitió dar un nuevo aprovechamiento a unos residuos que hasta entonces se gestionaban mediante un proceso aerobio. «Lo que tenía sentido efectivamente es hacer un proceso de digestión anaeróbica y aprovechar esa energía que se estaba de otra manera perdiendo», señaló.

La responsable de Apaycachana explicó que está involucrada en el proyecto «desde los inicios, desde que se comenzó a estudiar», y señaló que su origen está en la intención de mejorar la planta de compostaje de Vidanes, creada inicialmente para tratar principalmente los residuos ganaderos de la zona y que posteriormente amplió su actividad a «otro tipo de residuos orgánicos».

Según detalló, la actuación permitiría completar el aprovechamiento de los gases generados durante el proceso, ya que actualmente, al desarrollarse la planta de compostaje al aire libre, «esos gases se pierden, no se aprovechan». El objetivo es, por tanto, incorporar el aprovechamiento del metano mediante la nueva instalación y mantener después el tratamiento del digerido para continuar obteniendo los fertilizantes que la empresa ya produce y comercializa. «En base es el proyecto, en eso consiste», resumió.

Preguntada por los plazos previstos, explicó que, tras obtener la autorización ambiental integrada, la empresa dispone de cinco años para alcanzar el inicio de actividad. «Iremos trabajando, todavía queda mucho por detallar», señaló, ya que el proyecto presentado para obtener las autorizaciones corresponde a una fase básica y ahora debe avanzar hacia «la ingeniería de detalle para que todo esté perfecto».

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