La XXVII Edición de la Batalla de Villadangos llega a su fin este domingo con una jornada llena de propuestas para todas las edades, que pondrán el broche de oro a un fin de semana donde el pasado ha cobrado vida en cada rincón del municipio.
El Mercado Medieval abrirá de nuevo sus puertas a las 11:30 horas, acompañado de la animación musical de Wyrdamur y Treefolk, pasacalles con personajes mitológicos y bufones, y una nueva oportunidad para visitar el Campamento Medieval de los Caballeros de Ulver, con talleres de forja, cota de malla, escritura sobre pergamino o confección histórica. Los niños podrán disfrutar de juegos, pintacaras y actividades pensadas para que vivan su propia experiencia medieval.
Uno de los actos destacados de la mañana será la misa solemne, a las 12:30 horas, en la iglesia parroquial. El ambiente festivo continuará con más teatro, cuentacuentos, torneos de tiro con arco y la participación de las Águilas de Valporquero, encargadas de las espectaculares exhibiciones de cetrería.
Por la tarde, el Palenque será escenario de los últimos grandes actos: a las 20:00 horas se celebrará el espectáculo “El vestir de la Dama y del Caballero”, que premiará los mejores trajes de época entre los asistentes. Justo después, se llevarán a cabo las justas medievales a caballo, uno de los momentos más esperados del programa, y nuevas representaciones teatrales en la calle.
A las 21:45 horas, el grupo Wyrdamur volverá a tomar el escenario principal con su potente directo, que servirá de antesala al último recorrido del Gran Dragón por el mercado, previsto para las 22:15 horas. Finalmente, a las 22:45, el Gran Espectáculo de Fuego en el Palenque marcará el final de la edición de este año. A las 23:30, el mercado cerrará sus puertas y el municipio pondrá fin a un intenso fin de semana que ha sabido poner en valor la historia del Reino de León. Con una programación vibrante y una implicación vecinal ejemplar, esta fiesta se consolida como una de las más singulares y participativas del verano en la provincia, dejando una huella imborrable en la memoria de vecinos y visitantes.

