Relatan lo que ha sucedido durante los últimos años, desde la caída de la Hullera, como un «cuento muy triste» que comenzó con despidos improcedentes, deuda y la llegada de los administradores concursales, y la entrada voluntaria en el concurso de acreedores.Tiempos que califican de «indefensión y ruina», que han provocado que desde las entidades públicas no se nos dejase participar en cursos como centro integrado ni participar en programas de aula empresa». Un camino plagado de dificultades para que «dejásemos de ser lo que llevamos siendo desde hace muchos años: centro de excelencia educativa le pese a quien le pese».
Un situación de incertidumbre que se remonta a hace tres años y que motivó a la comunidad educativa a pelear de despacho en despacho primero para que el centro pasase a la red pública, que finalmente no se materializó, y después para que «el Ayuntamiento de La Robla se quedase con toda esta finca valorada en más de 1,5 millones de euros y que se la quedaría por apenas 300.000 euros», pero que «tampoco pudo ser porque no se quiso». Tras toda esta lucha por la continuidad del centro, recuerdan que el pasado mes de julio se les vendió la solución ideal. «Haliwell Capital se hacía con los terrenos, Santa María la Real asumía la gestión de la escuela y el alcalde de La Robla promete 225.000 euros de la Ciuden para que la entidad salve la escuela». Pese a que la solución estaba sobre la mesa, eso no supuso la salida de la zona de peligro y es que apenas comenzado el curso, con el 100% de matricula, «todo estalla, se enfadan, se rompen negociaciones, el dinero de la Ciuden no existe... así es que vía libre para que los administradores concursales campen a sus anchas y nos manden a la liquidación sin avisar a las partes para saciar sus intereses económicos».
Ayuda de las administraciones
Llegados a este punto en que nada está garantizado, solo les queda pelear para que las administraciones se pongan manos a la obra y defiendan la educación por encima de todo. «Esperamos que la Junta de Castilla y León tome medidas y le diga a los concursales que por encima de su ley está la de conciertos educativos, y que el concierto no es un edificio». Exigen que alguien «dé un puñetazo encima de la mesa y que se pongan a trabajar todos por la salvación real de la escuela, basta ya de paripés, de mentiras, de postureo...».Alegan que mientras el personal realiza su labor educativa de una forma responsable «hoy nos reúnen para decirnos que es uno nuestro propietario y por tanto nuestro jefe, y al otro día nos reúnen otros y dicen que el de ayer ya no es, que ahora son otros nuevos». Por todo ello entienden que todos tienen parte de culpa, que las buenas palabras de unos y otros no se han cumplido,al tiempo que piden a administraciones y actores implicados que «sean todos ustedes responsables y vuelvan a sentarse a negociar, quítenos a los concursales de encima e inviertan en lo que mejor que pueden invertir, en la formación de nuestro chicos y chicas».Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
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