Han sido tiempos duros para la escuela de formación profesional de La Robla, unos tiempos que se iniciaban con la caída de la empresa minera Hullera Vasco-Leonesa, y como consecuencia de ello, de la Fundación Hullera Vasco-Leonesa que gestionaba las instalaciones. Comenzaba entonces un largo recorrido con un único objetivo: mantener la labor formativa que se han venido desarrollando desde hace más de medio siglo. En noviembre de 2017, el procurador de IU, José Sarrión, presentaba ante las Cortes de Castilla y León una proposición no de ley (PNL) en defensa de la integración en la red pública de educación del centro, pero no prosperó. A partir de ahí, se sucedieron las reuniones y peticiones, a todos los niveles, para garantizar la continuidad del centro. En enero de 2019 la comunidad educativa del centro daba de nuevo la voz de alarma indicando que la entrada en pre-concurso de acreedores de la Fundación Hullera Vasco-Leonesa arrastraba de nuevo al centro roblano a una situación crítica. Meses después, salía a la luz el hecho de que una posible solución ya estaba encima de la mesa: el Ayuntamiento de La Robla se haría con los terrenos a cuenta de la deuda que Hullera con esta administración y a su vez la Fundación Santa María La Real se haría cargo del concierto y mantendría la labor formativa. Una solución a todas luces beneficiosa para el futuro del centro y para la comarca en la que trabajaron codo con codo con el Ayuntamiento de La Robla, la Junta de Castilla y León, y el Ministerio de Transición Ecológica. La solución estaba ahí, pero la oferta de una empresa privada por hacerse con los terrenos ponía en jaque la continuidad de la labor educativa. Ahora, y en la recta final del curso, este miércoles se desvelará la nueva etapa del centro roblano y quién se encargará de gestionarlo.
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