Fallece Ovidio Álvarez, el cura humano al que marcaron Laciana y la Marcha Negra

El sacerdote, que ejerció en Gordón, Laciana, Murias de Paredes, La Sobarriba y Omaña, murió tras una larga enfermedad

29/07/2026
 Actualizado a 29/07/2026
 Ovidio Álvarez, don Ovi para los más cercanos y feligreses | L.N.C.
Ovidio Álvarez, don Ovi para los más cercanos y feligreses | L.N.C.

El martes perdió definitivamente la batalla por la vida Ovidio Álvarez, don Ovi para los más cercanos y feligreses, que fueron muchos. Lo que no perdió ni en los momentos más duras fue la sonrisa de paisano bonachón, que lo era, escondiendo los muchos dolores y quebrantos que iba soportando en el genérico de “los achaques de la edad”. Fueron años de batalla, de ‘cambiar’ la sangre, “a ver si me ponen la de uno de 25 y enderecho”, de silencio. Había que saber de sus males de manera indirecta.

- Don Ovi, hay unos encuentros en Sabero y quieren dedicar un día a los curas que estuvisteis por las cuencas mineras. Habrá que ir.

- Yo poco puedo contar, pero si es bueno para ti habrá que ir.

- Lo es.

- Pues me recoges, que ya no conduzco.

Y un día antes de la cita te manda un mensaje. “Mañana entro en quirófano; que parece que tengo infección en el marcapasos y me abren… Hablamos”.

Así sabías que tenía marcapasos, que era cliente del quirófano…

Anduvo Ovidio Álvarez, antes de ser canónigo por media provincia: Geras de Gordón, Villablino, Murias de Paredes, Riello, La Sobarriba y después ya Santa Marina, en la capital… y de todos los lados daba la misma definición: “Buena gente”. Que es lo mismo que decían de él; aunque añadían, “un tipo muy humano”.

En 1992 estaba en Villablino. Fue el año de la Marcha Negra, la primera. Quienes la cubrimos para los periódicos veíamos cada final de etapa a un enfermero que cuidaba los pies de los mineros, reventaba bojas, vendaba, “vamos a acabar con toda la producción de mercromina (hoy sería Betadine)”

Ya al final, a las puertas de Madrid, fuimos a ver al enfermero para un reportaje.

- Queríamos hablar contigo.

- ¿De qué? Que hablen los mineros, que son los que caminan; dijo negándose, como siempre, pero aceptando, como siempre.

- Como enfermero de la marcha.

- Pues buscad por ahí, que yo soy el cura; dijo mostrando esa mirada del socarrón que siempre fue.

Es cierto que era el cura, parece que también sabía algo de enfermería pero, sobre todo, quería estar con los feligreses en un momento complicado, que a él le marcó mucho, lo reconocía: “Ya había estado en Geras, que también había minas, de La Vasco, pero era otra cosa, Laciana vivía un momento muy crítico. Y allí aprendí una lección que me marcó en la forma de ver la vida, de entender lo que estaba ocurriendo: Constaté que al trabajador no se le regala nada, que lo que logra se lo tiene que ganar, lo tiene que pelear y aquella marcha fue el mejor ejemplo”.

De cada uno de sus destinos tenía un recuerdo diferente. En Geras tenía una comunidad “pequeña a la que podías atender de manera muy cercana y eso me gustaba mucho, como en Murias de Paredes, que estuve allí después de Laciana; Villablino ya he dicho que me marcó, era una época difícil y había que estar a su lado; en Riello fui muy feliz, tenía mucho trabajo pero muy agradecido y La Sobarriba es una tierra muy agradecida para un cura, es una comarca muy religiosa, con muchas tradiciones religiosas, una cofradía de mucha historia… en fin”.

Y en León tuvo un encargo muy especial, la Pastoral de la Salud, que era una especie de gestor de las necesidades de todos los curas enfermos, hacerles los papeleos, visitarles en el hospital, mirar qué necesitaban… hasta que fue él quien enfermó.

Don Ovi formaba parte de un grupo de wasap, con cinco integrantes, dos de ellos curas, él mismo y Manuel ‘Gete’, y de los otros tres civiles uno era Lolo, nuestro dibujante. Curiosamente el de las bromas del grupo no era Lolo sino la socarronería de Don Ovi, el de la ironía puesta. El grupo se llamaba irónicamente “Alambrado sea el Señor”, a lo que comentaba: “Como se entere don Julián me excomulga” y por no someterlo a presión la imagen pública pasó a ser ‘Los alambrados’. La muerte de Lolo fue un palo muy duro para aquel grupo, tal vez se sufrió más que en ningún otro.

Ahora Don Ovi se ha ido con Lolo. ‘Alambrado sea el Señor’ por permitirlo.

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