Expertos de la ULE alertan “sin una gestión activa” del territorio los incendios forestales más destructivos “serán incontrolables”

La prevención y la gestión sostenible del territorio se presentan como la clave para reducir la intensidad de los grandes incendios forestales y proteger ecosistemas y comunidades

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20/08/2025
 Actualizado a 20/08/2025
Incendio esta madrugada en Barniedo de la Reina. | BRIF
Incendio esta madrugada en Barniedo de la Reina. | BRIF

La reciente ola de incendios que ha afectado a León y otras provincias del noroeste de España ha vuelto a poner de manifiesto la vulnerabilidad de los ecosistemas y de las poblaciones frente a fuegos cada vez más virulentos y extensos.

Desde la Universidad de León (ULE), los especialistas recuerdan que el problema de los grandes incendios no se resuelve únicamente con más medios de extinción, sino con una gestión preventiva y sostenida del territorio. “Los incendios más destructivos no se apagan solo con recursos de emergencia. La verdadera clave está en la prevención”, afirma el doctor José Manuel Fernández Guisuraga, del grupo de Ecología Aplicada y Teledetección de la ULE.

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El doctor José Manuel Fernández Guisuraga, del grupo de Ecología Aplicada y Teledetección de la ULE | L.N.C. 

El experto advierte que España se ha convertido en uno de los países europeos más afectados por incendios forestales de gran magnitud, capaces de arrasar miles de hectáreas en cuestión de horas y poner en riesgo tanto los recursos naturales como la seguridad de los habitantes. Fernández Guisuraga recuerda que “el fuego forma parte de la dinámica natural de los ecosistemas mediterráneos, y muchas especies dependen de él para regenerarse. El problema actual es que la frecuencia, intensidad y extensión de los incendios ha superado los límites que los ecosistemas pueden soportar”.

Factores detrás de la virulencia de los incendios

Entre los factores que explican la creciente intensidad de los incendios, el investigador destaca el cambio climático, que provoca aumento de temperaturas y sequías, la acumulación de biomasa derivada del abandono de los usos tradicionales del medio rural y la meteorología extrema, que bajo condiciones de calor, sequedad y viento genera incendios explosivos, sobre todo en terrenos abruptos.

“Donde antes había un paisaje mosaico con cultivos, praderas y pastos que interrumpían la continuidad de la vegetación, hoy encontramos grandes extensiones de matorral y arbolado denso que alimentan incendios incontrolables”, explica Fernández Guisuraga, quien insiste en que gestionar activamente el territorio es esencial para reducir la carga de combustible vegetal.

Entre las medidas más eficaces, el experto destaca la recuperación de aprovechamientos agrícolas, ganaderos y forestales, la promoción del pastoreo extensivo, la selvicultura preventiva, la creación de franjas de baja combustibilidad o cortafuegos verdes y la realización de quemas prescritas o controladas bajo supervisión técnica, que permiten reducir de manera significativa la intensidad de futuros incendios.

El equipo de la ULE combina tecnologías de teledetección por satélite, drones y simulaciones informáticas para analizar la severidad de los incendios, evaluar la recuperación de la vegetación y diseñar estrategias de gestión más efectivas.

“Los incendios seguirán existiendo, pero nuestro objetivo debe ser que sean manejables y no se conviertan en catástrofes que arrasen territorios enteros”, subraya Fernández Guisuraga. “Los medios de extinción son fundamentales, pero la evidencia científica demuestra que la clave está en gestionar el territorio de forma inteligente. El futuro de nuestros montes y la seguridad de nuestras comunidades rurales depende de ello. La ciencia y la ciudadanía deben caminar juntas en este camino”.

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